La producción de sidra vasca de 2012 ha ascendido a cerca de 10
millones de litros, una cifra similar a la del año anterior porque los
sidreos no han querido incrementar su producción debido a la crisis.
La nueva sidra es de color “amarillo verdoso, con txinparta fina y
persistente, aroma limpio e intenso con matices de fruta fresca, largo y
expresivo, suave entrada en boca, alegre, con cuerpo, grata frescura
relacionada con la fruta madre y final redondo”.
El abundante sol del verano ha permitido una concentración adecuada
de los elementos aromáticos de las manzanas que han dado como resultado
un caldo franco y afrutado, equilibrado con buenos niveles de azucar.
El presidente del Consorcio Sagardun, Jose Ángel Goñi, ha dado a
conocer estos datos en la Sagardoetxea-Museo de la Sidra con motivo de
la apertura de la temporada 2013 de sidra de Astigarraga que ha llevado a
cabo el grupo La Oreja de Van Gogh en esta XX edición.
La Oreja de Van Gogh ha procedido a la apertura del ‘txotx’ en la
sidrería Petritegi de Astigarraga pronunciando el tradicional ‘Gure
Sagardo Berria’ con el que ha quedado abierta la primera kupela.
Por duodécimo año consecutivo, a comienzos de septiembre se han
controlado un total de 14 variedades en plantaciones en Gipuzkoa. La
mayor producción de esta fruta se ha dado entre Tolosa y la costa,
mientras que en el interior ha sido “mucho menor, a excepción de algunas
plantaciones”.
El sector de la sidra, además, está “en alza” ya que han aumentado
las plantaciones de manzanos. En los últimos tres años se han plantado
alrededor de 45.000 árboles de manzana.
El
canciller boliviano anunció el fin de la Coca Cola en Bolivia a partir
del 21 de diciembre de 2012, día en que muchos celebraran el supuesto
fin del calendario maya. En una decision con rasgos evidentemente
mediáticos, pero que no por ello es menos admirable, Coca Cola será
expulsada de Bolivia a partir del próximo 21 de diciembre de 2012. De
acuerdo con el ministro de Exteriores boliviano, David Choquehuanca,
esta determinación estará en sintonía con el “fin” del calendario maya, y
será parte de los festejos para celebrar el fin del capitalismo y el
comienzo de “la cultura de la vida”.
“El
21 de diciembre de 2012 es el fin del egoísmo, de la división, el 21 de
diciembre de 2012 tiene que ser el fin de la Coca Cola, el comienzo del
‘mocochinchi’ (refresco hervido de durazno seco), del ‘wilkaparu’ (de
maíz)”
La
fiesta se llevara a cabo el día del solsticio de verano (en el
hemisferio sur) en la Isla del Sol, ubicada en el lago Titicaca. “El 21
de diciembre de 2012 es el fin de egoísmo, de la división. El 21
diciembre tiene que ser el fin de la Coca Cola, y el comienzo del
mocochinche (refresco de durazno)”, dijo Choquehuanca en un acto junto
al mandatario Evo Morales. ”Los planetas se alinean después de 26.000
años [...] es el fin del capitalismo y el comienzo del comunitarismo”
agregó.
Si
bien esta medida busca atraer los reflectores hacia un gobierno
boliviano que ha recibido múltiples críticas desde diversas trincheras,
lo cierto es que simbólicamente es un acto interesante, mientras que en
la práctica podría traducirse en un aliciente para mejorar las
condiciones de salud entre los habitantes del país.
“Comunitarismo”
es el término que utiliza el gobierno boliviano para describir la vida y
producción fraterna de los indios aymaras de los Andes del país.
Choquehuanca
aseguró que para el próximo 21 de diciembre, el gobierno boliviano
congregará a indígenas de Sudamérica, Centro y Norteamérica y Europa en
la milenaria Isla del Sol, en el Titicaca, de donde la leyenda dice que
emergieron Manco Kapac y Mama Ocllo para luego fundar el imperio incaico
en Machu Picchu.
“Vamos a proyectar desde este lugar sagrado al mundo, la cultura de la vida y todos vamos a trabajar”, acotó.
Recordemos
que la Coca Cola, así como la mayoría de los refrescos industriales,
contiene diversas sustancias que han probado ser perjudiciales para el
cuerpo, y cuyo consumo periódico se asocia incluso a infartos cardiacos y
derrames cerebrales.
El
Kéfir es una estructura polisacárida donde conviven en simbiosis
diversos microorganismos. Aunque se ha comparado con el yogurt, la
microflora del Kéfir es mucho más compleja. Las bebidas que se obtienen
tienen propiedades curativas. Hay tres tipos de Kéfir, el de leche, el
de agua y el de té (kombucha).
Del
primero, el Kéfir de leche, se obtiene una especie de yogurt, del
segundo, una bebida parecida a una limonada con gas, y del tercero, una
bebida de hierbas.
La
mayoría de gente conoce más el Kéfir de leche. En realidad, los tres
tipos son el mismo Kéfir, con la misma microflora, pero adaptados a
medios distintos.
Nosotros
desde ahora te vamos a hablar siempre del Kefir de Leche, que es,
sus propiedades, sus efectos, como elaborarlo y conservarlo y algunas
recetas que encontremos.
El kéfir de leche refuerza las defensas
El
kéfir actúa en la flora intestinal en tres frentes: frena a los
microorganismos patógenos, modula el sistema de defensas y aporta
nutrientes.
El kéfir, al igual que el yogur,
es una leche fermentada. Sin embargo, no tiene nada que ver con este,
ni en el sabor ni en los fermentos que transforman la leche. Este
producto, de origen caucásico, tiene un pronunciado sabor ácido derivado
de la fermentación de la lactosa (el azúcar de la leche) por los
gránulos de kéfir, una comunidad de microorganismos agrupados en una
matriz de polisacáridos denominada kefirano. Estos microorganismos son
levaduras y bacterias, que pueden experimentar alteraciones en su
composición durante diferentes estaciones o en distintas condiciones,
según la cultura. Como probiótico,
el kéfir ha demostrado actividad antibacteriana y antifúngica, es
decir, de refuerzo de la función del sistema inmune. Como consecuencia
de sus atributos beneficiosos, se ha incrementado la investigación sobre
el kéfir en los últimos años. El consumo de esta leche fermentada puede
resultar más útil durante los meses de otoño e invierno, temporada en
la que se es más propenso a catarros e infecciones respiratorias y de
otra índole.
Kéfir de leche no es lo mismo que yogur
Mientras
el yogur es semisólido y un poco pastoso, el kéfir es líquido. Ambos
probióticos tienen diferente presencia, pero además, el sabor es
distinto. Esto se debe a su diferente proceso de fermentación. En el
kéfir, la mezcla de microorganismos fermenta la leche mediante una
reacción lacto-alcohólica, es decir, la lactosa de la leche se
transforma en ácido láctico y se produce anhídrido carbónico y alcohol,
este último en una proporción inferior al 1%. En el yogur, la
fermentación es solo láctica, de modo que la lactosa o azúcar de la
leche se transforma en ácido láctico, que le da el toque ácido al yogur
natural, aunque más suave que el ácido del kéfir.
Por
el propio proceso de fermentación, la leche se descompone en sus
nutrientes más elementales, por lo que el producto resultante es más
digestivo y tolerable por parte de personas con intolerancia a la
lactosa. Tanto el yogur como el kéfir aportan al organismo microbios que
contribuyen a regenerar la flora intestinal y compiten de manera
eficiente contra las bacterias patógenas que pueblan el intestino y que,
en exceso, son las responsables de la mayor parte de
las gastroenteritis.
Leche fermentada, a diario
El
kéfir es un probiótico, es decir, un alimento que contiene
microorganismos vivos. Por esta razón, su consumo reporta beneficios
para la salud más allá de los nutricionales. Como probiótico, el kéfir
actúa en una o varias funciones principales de la microbiota intestinal
cuando se ingiere: resistencia a la colonización de la flora intestinal
por microorganismos patógenos, modulación del sistema de defensas y
aporte nutricional.
En
una revisión de la bibliografía científica realizada por investigadores
del Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea y el CIC bioGUNE (Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias), destacaron las siguientes propiedades beneficiosas atribuibles al kéfir:
Propiedades antibacterianas y antifúngicas.
Estudios epidemiológicos han demostrado la influencia positiva entre la
ingesta de yogur u otras leches fermentadas y la longevidad. Diversos
ensayos han comprobado la actividad antibacteriana del kéfir contra
distintas cepas patógenas comoSalmonella, Helicobacter, Shigella, E. coli, Enterobacter aerogenes y contra hongos como Candida albicans.
Incluso en animales de experimentación se ha aplicado con éxito gel a
base de kéfir, que mostró actividad cicatrizante, que se tradujo en una
reducción más rápida del diámetro de la herida. Los autores sugerían que
el biofilm del kéfir y sus compuestos polisacáridos resultan ser buenos
agentes antimicrobianos, antiinflamatorios y cicatrizantes en variedad
de infecciones.
Efectos inmunológicos.
El kéfir se usa en ensayos con animales de experimentación y, en menor
medida, en ensayos clínicos en humanos. Así se evalúa su capacidad de
modular la respuesta inmune de la mucosa intestinal con resultados
positivos. Además de tomar el kéfir como bebida, también se puede
mezclar con distintos alimentos, a los cuales confiere su toque
particular ácido, como batidos o macedonias de frutas o bien cremas y
sopas con hortalizas, como la sopa de pepino y almendras con kéfir, sobre las recetas de Kefir ya hablaremos más adelante.
Kéfir de leche casero, cómo elaborarlo y conservarlo
El
kéfir se elabora de forma artesanal y no soporta los procesos
industriales. Por ello, una vez que se dispone de los gránulos de kéfir,
su elaboración es sencilla pero si se realiza de forma descuidada es
posible que se contamine el producto con otros gérmenes.
1.
En un frasco de cristal muy limpio, con cierre hermético, se colocan
los granos de Kéfir en una cantidad equivalente al tamaño de un limón
junto con tres cuartos de litro de leche fresca pasteurizada de vaca sin
hervir, en la cual flota y se desarrolla.
2.
No se debe llenar de leche por completo el frasco, ya que tiene que
haber espacio para los gases de la fermentación, pero es importante
cerrarlo herméticamente para que no ingrese aire.
3.
Se deja reposar 24 horas, y después se cuela, siempre con utensilios
de plástico o madera, nunca utilizar metal, y el líquido resultante que
se extrae, se guarda en frió.
4.
Nuevamente se agrega leche a los gránulos de Kefir y se vuelve a
repetir el proceso. Los granos de Kéfir y el frasco se lavan con agua
templada cada 7/10 días.
5. El Kéfir se puede ingerir con cualquier comida fría, pero nunca debe calentarse.
6.
Lo idóneo es utilizar una leche fresca, mejor si es pasteurizada, en
lugar de esterilizada o UHT. Es indiferente que la leche sea de vaca,
cabra u oveja.
7.
A medida que se repite el proceso los granos de kéfir se van
agrandando, debido a que es un organismo vivo, y esto hará que los
nódulos de kéfir aumenten de tamaño con el paso de los días, entonces es
posible retirar una parte y entregar a otra persona.
Si
se deja reposar más de 24 horas, la bebida adquiere un sabor más
intenso, ácido y astringente. Si por cualquier motivo no se tiene la
posibilidad de hacer kéfir, se puede conservar tres o cuatro días en
agua con azúcar en el frigorífico. Si es más tiempo, lo mejor es
escurrirlo bien, secarlo y congelarlo. De esta forma, aguanta varios
meses. Después se deberá descongelar poco a poco, en el frigorífico, y
rehidratarlo con agua mineral y azúcar unos días antes de dejar que
produzca la bebida fermentada. Tras este proceso de congelación, el kéfir no crece al mismo ritmo que lo hacía antes.