Publicamos un mail que nos llega sobre el tema de Telepizza, antes de leerlo te sugerimos que pinches en estos links:
La verdadera historia de Telepizza Carta de un desempleado de Telepizza Carta de una empleada de Telepizza Hola, muy buenas... me parece que ninguno de los que haceis la pagina web habeis entrado en vuestra vida al telepizza...yo trabajo en el de Velez-Malaga...y me parece una soberana estupidez todo lo que dice esa gente resentida...En la tienda donde yo trabajo no pasa nada de eso, ni de cerca. Lo primero, xq todos somos lo suficientemente adultos y responsables para saber que si se cae algo al suelo, ni se pregunta, se tira a la basura, cosa q pocas veces nos ha sucedido, en mi tienda los repartidores si se kitan el traje de agua (anorak) para hacer pizzas, aunque la verdad, hacen muy poquitas. Nunca, repito, nunca he visto ningun tipo de insecto, animal, etc, dentro de la tienda, y nuestro playland si que se limpia, y todos los dias...nuestra jefa, Paqui, se preocupa x la higiene, y por la presencia mas que por los incentivos, o el coste de producto, nosotras al cerrar, comprobamos todas las fechas de caducidad, y limpiamos todo, x la mañana las limpiadoras vuelven ha hacerlo mas a fondo claro que vosotros que sabreis...nos limpiamos las manos antes y despues de tocar todo, para eso tenemos el lavamanos justo al lado de la mesa de ingredientes, aqui la comida, ningun tipo de comida, se sirve precalentada, lo digo xq yo he hecho enrollados, kebabs, etc...si hay mucho curro y no da tiempo sera xq hay poca gente, en mi local hay gente suficiente x lo tanto, no hay tanto curro como no para tomar las medidas de higiene adecuadas, el camion viene dos dias a la semana y lo reemplaza todo, en dos, tres dias como mucho tenemos todo nuevo, xq aki vendemos mucho y se nos gasta y si no lo gastamos pues pedimos menos, pero nunca tenemos ingredientes de hace una semana o mas. asi que si la gente esta molesta xq ha tenido malas experiencias, sera xq ellos han querido, por que si yo veo que una masa cae al suelo, la tiro a la basura y si me dicen algo pues mala suerte, pero no voy a ver una guarrada y permitirlo como hacen todos los de ese foro que tienen la lengua muy larga y las manos muy cortas y me imagino que la mayoria de cosas que cuentan son mentira. Y si creeis que lo que cuento no es verdad, venid a visitar mi telepizza, donde os aseguro que en ningun momento habra nada en mal estado, xq aunq no este caducado, si no tiene buen aspecto, va directo a la basura.
Muchos de los productos alimenticios que consumimos diariamente, como
por ejemplo las margarinas, están elaborados con grasa vegetal de
palma. La empresa de productos de alimentación y del hogar Unilever se
propone con las plantaciones de palma de las que se abastecería,
destruir uno de los bosques más importantes de Costa de Marfil. El
bosque Tanoé es el último refugio para los monos Colobus en el oeste de
Africa, que quedarán definitivamente extinguidos al ser destruido su
habitat.
Conozcan los detalles de este nuevo caso en contra de la selva tropical
en el Oeste de Africa, y participen de la protesta internacional,
firmando la carta que encontrarán en
Estados Unidos: gran triunfo para los campesinos del tomate frente a Burger King
Trabajadores inmigrantes de Florida, en Estados Unidos,
obtuvieron otro triunfo frente a una multimillonaria cadena de
restaurantes de comida rápida estadounidense. Más de un año después de
que la Coalición de trabajadores de Immokalee lanzaran su campaña para
convencer a la multinacional Burger King de pagar un centavo de dólar
más por cada libra de tomate que compre en el sur de Florida,
finalmente los directivos de la corporación accedieron a las demandas
de los campesinos.
El anuncio fue hecho en Washington, en una conferencia
de prensa con representantes de la Coalición de Trabajadores de
Immokalee, la vicepresidenta de Burger King, Amy Wagner, el senador
Bernie Sanders y otros líderes sociales.
Amy Wagner dijo a nuestro compañero Romeo Ramírez, de Radio Conciencia,
la radio de los trabajadores campesinos de Immokalee, que Burger King
pagará ese centavo extra por cada libra de tomate que los trabajadores
agrícolas cosechen. Para motivar la participación de los productores
que emplean a los campesinos, la corporación pagará los impuestos y
costos administrativos que resulten del incremento en los salarios de
los jornaleros, básicamente migrantes latinoamericanos.
La respuesta de los directivos de la empresa
multimillonaria Burger King, que finalmente acepta su responsabilidad
social por la pobreza de los migrantes, fue inicialmente mentir,
distorsionar la verdad y lanzar una campaña sucia contra los
recolectores de tomate y sus aliados. Por ejemplo, en octubre del 2007,
el director general de Burger King, John Chidsey, declaró que los
jornaleros de Florida estaban entre los mejor pagados de Estados
Unidos, porque ganaban en promedio 12 dólares y algunos hasta 20
dólares por hora. Sin embargo, la realidad es que los campesinos
trabajan por producción, no por hora y, en muchas ocasiones, tienen que
trabajar 10 horas para ganar 50 dólares.
Según denuncias de los campesinos, Burger King también pagó a una
compañía privada para infiltrarse en la Alianza de estudiantes,
organización importante de apoyo de los jornaleros, con el fin de
provocar conflictos internos.
El Senador Bernie Sanders, quien estuvo en enero pasado
en la región agrícola de Immokalee donde se han descubierto unos mil
casos de migrantes esclavizados, dijo que ha visto las condiciones en
que trabajan y viven los campesinos que son, tal vez, los trabajadores
más explotados en Estados Unidos.
De Rebeliones por Comida a la Soberanía Alimentaria
Eric Holt-Giménez y Loren Peabody, traducido
por Leonor Hurtado.
El
Banco Mundial informa que el precio de la comida ha subido 83% en los
últimos tres años y la FAO indica un aumento de 45% en el índice de
precios en los últimos nueve meses. En el índice comparado, la
revista “El Economista” afirma que, es el más elevado desde 1845 cuando
se formuló por primera vez. En marzo de 2008, el precio promedio del
trigo a nivel mundial subió 130% en relación con el año anterior, la
soja 87%, el arroz 74% y el maíz subió 31%.
Els cultius transgènics estan contaminant les plantacions ecològiques!
Les multinacionals han passat a controlar les llavors i els pagesos i els territoris han perdut autonomia!
Els
conreus Bt provoquen resistència als antibiòtics i la pròpia UE ha
prohibit l'ús del Blat de moro 176 de Syngenta a partir del 31 de
desembre del 2004. A l'Estat Espanyol n'hi ha més de 30.000 hectàrees !
Catalunya és un paradís per les multinacionals biotecnològiques (6.000 hectàrees de blat de moro BT )!
Desde hace días se suceden
las manifestaciones populares en varios países del Sur. Los motivos
del descontento son semejantes en todos los casos: los precios de los
alimentos básicos han experimentado una fuerte y rápida
subida, y las poblaciones, ya empobrecidas por la globalización,
son incapaces de asumir esta carga añadida. ¡Los pueblos
tienen hambre! Las causas del estallido son múltiples,
pero globalmente obedecen a dos incentivos económicos. Por un lado,
una especulación de repliegue sobre los géneros alimentarios
tras la crisis de las hipotecas de riesgo, y por otra la producción
de agrocarburantes y el calentamiento climático.Sin
embargo, hay periodistas que responsabilizan en sus artículos a
las autoridades africanas de las catastróficas políticas
alimentarias, como si no supieran que las políticas agrícolas
del Sur están sometidas a las directrices del Banco Mundial, el
Fondo Monetario Internacional (FMI) y los Acuerdos de Asociación
Económica (AAE). Quienes condicionan la opinión
pública hacen gala de una ligereza sospechosamente escorada. Por
ejemplo, en la prensa escrita belga leemos: «Muchos países
del continente [africano] importan alimentos en vez de producirlos porque
las autoridades locales dan prioridad a los cultivos de exportación
para cobrar divisas que les permitan comprar lo que no producen»
|1|. Curiosa síntesis. Tan curiosa como simplista, porque como
quien no quiere la cosa exculpa las políticas neoliberales de privatización
y planes de ajuste estructural (PAE) impuestas desde hace treinta años
por las instituciones financieras internacionales y los gobiernos del
Norte al resto del mundo...
Rumania impide la producción del maíz transgénico de la transnacional Monsanto
- El gobierno de Rumania vetó esta semana la producción de la
variedad de maíz genéticamente modificado de la multinacional Monsanto.
Quien hizo el anuncio fue el ministro del Medio Ambiente y Desarrollo
Sustentable del país, Attila Korodj. Rumania es el principal productor
de maíz de la Unión Europea, con cerca de tres millones de hectáreas
cultivadas por año.
El veto del gobierno de Rumania se basa en estudios científicos
desarrollados por la Unión Europea y que revelan los daños a la fauna y
a la salud humana generados por esa variedad. El plantío y la
comercialización de la misma variedad de maíz, que representa tantos
daños generados para el medio ambiente fueron aprobados en Brasil en el
año de 2007 por la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio).
Un informe elaborado por la organización no gubernamental Greenpeace,
en 2007, revela otro problema causado por los transgénicos: la
contaminación de semillas tradicionales al tener contacto con
plantaciones de semillas genéticamente modificadas.
El informe “Registro de Contaminación Transgénica 2007” investigó 216
casos de contaminación genética en 57 países distintos desde que el
plantío de transgénicos empezó a ser realizado para fines comerciales,
hace más de diez años. Un estudio encomendado por el Greenpeace en
Rumania, en el último año, revela que 67% de los rumanos no quieren
comer alimentos transgénicos.
De San Pablo, Brasil, de la Radioagencia NP, Silvia Adoue.
Amigos de la Tierra, COAG,
Ecologistas en Acción, y Greenpeace piden al Ministerio de Agricultura
que tome nota del creciente rechazo social e institucional a los
transgénicos
El Consejo de Gobierno de Canarias acordó ayer, a
propuesta conjunta de los consejeros de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Alimentación y de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, declarar
la Comunidad Autónoma como zona libre de cultivos transgénicos. Amigos
de la Tierra, COAG, Ecologistas en Acción y Greenpeace quieren
felicitar a la Plataforma Canarias Libre de Transgénicos [1] por los
muchos meses de intensa campaña que ha desarrollado para alcanzar este
objetivo. Las organizaciones firmantes solicitan al Gobierno Canario
que tome las medidas oportunas para hacer realidad esta declaración y
al Ministerio de Agricultura que tome nota del abrumador rechazo social
e institucional a su apuesta por los cultivos transgénicos.
A raíz de las actividades llevadas a cabo por la
Plataforma Canarias Libre de Transgénicos, se ha conseguido esta
importantísima declaración que asienta las bases para desarrollar
medidas concretas que garanticen la conservación de la biodiversidad y
variedades autóctonas únicas en el mundo así como la no-dependencia de
las grandes multinacionales del sector agroquímico. Las Islas Canarias
son, por su riqueza ecológica y situación geográfica, especialmente
sensibles a la pérdida de biodiversidad y por eso su agricultura ha de
ser compatible con el entorno sin dejar por ello de ser competitiva,
algo imposible de conseguir con la coexistencia de cultivos
transgénicos.
“Expresamos hoy una profunda satisfacción pues vemos
más cercano el deseo de una mayoría social que, consciente de los
peligros de estos cultivos manipulados genéticamente, quiere vivir en
un mundo sin transgénicos”, ha declarado Juan-Felipe Carrasco,
responsable de la campaña contra los transgénicos de Greenpeace. “Este
pequeño paso es muy importante en el largo camino hasta que nadie se
atreva a utilizar a la naturaleza y a los ciudadanos en un gigantesco
experimento genético”, ha añadido.
Con esta declaración, Canarias se suma a Comunidades
Autónomas como Asturias, Baleares y el País Vasco, y a más de 50
municipios como Albacete, Vitoria o Palencia que ya han declarado su
voluntad de aplicar el principio de precaución para proteger su medio
ambiente y la salud de sus ciudadanos, declarándose libres de
transgénicos [2].
“Recordemos que, ante la agresión sin precedentes que
suponen estos peligrosos cultivos, son más de 175 las regiones y más de
4500 los municipios de toda la Unión Europea que se han declarado
libres de transgénicos, lanzando así un claro mensaje a una Comisión
Europea que sigue anteponiendo los intereses de las multinacionales a
los de los ciudadanos y del medio ambiente”, ha afirmado Tom Kucharz,
portavoz de Ecologistas en Acción.
“Nos vemos una vez más obligados a recordar que la
situación de los transgénicos en España sigue siendo extremadamente
preocupante, con una absoluta falta de transparencia, inexistente
trazabilidad, descontrol de los cultivos experimentales, y decenas de
nuevas variedades aprobadas o el aumento de superficie con respecto a
la campaña pasada. Por este motivo queremos mostrar nuestra más
profunda satisfacción por esta declaración, que supone un gran avance
para la defensa de los intereses del sector agrario y de sus habitantes
en general.” ha añadido Andoni García, miembro de la ejecutiva de COAG.
España se está quedando cada vez más sola en su apuesta
por el cultivo de maíz transgénico. “El Ministerio de Agricultura no
puede seguir excusándose con la falta de competencias para mantener la
situación actual. Otros muchos países europeos como Francia han tomado
medidas activas para prohibir estos cultivos y proteger la salud de sus
ciudadanos y el medio ambiente” afirma David Sánchez, responsable del
Área de Agricultura de Amigos de la Tierra. Recientemente, Francia,
principal potencia agraria europea, se sumo a países como Austria,
Polonia, Italia, Grecia o Hungría, que han aprobado moratorias sobre su
cultivo en base a las evidencias científicas sobre sus impactos.
David Sánchez, responsable de Agricultura de Amigos de la Tierra, 913069921
Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña de Transgénicos de Greenpeace, 914 441 400 – 626 99 82 44
Rafael Hernández, Responsable de la Ejecutiva de COAG, 616 43 65 56
Tom Kucharz, Ecologistas en Acción 619 94 90 53
Prensa de Amigos de la Tierra: Sandra Jiménez: 680 936 327 – 913069900
Prensa de Greenpeace: Marta San Román 91 444 14 00 - 680 40 06 45
Prensa de COAG: Rubén Villanueva 915346391
Notas
[1] La Plataforma está formada por las organizaciones:
Agate, Amigos de la Tierra, Asociación de Mercadillos de Tenerife, Ben
Magec-Ecologistas en Acción, COAG, El puesto ecológico y la Red Canaria
de Semillas. Colaboran en ella otras organizaciones, como Greenpeace.
Los transgénicos incrementan el uso de pesticidas y no ayudan a combatir el hambre ni la pobreza
Los cultivos modificados genéticamente (OMG o
transgénicos) han provocado un incremento masivo en el uso de
pesticidas y están fracasando a la hora de incrementar los rendimientos
agrícolas o afrontar los problemas de hambre y pobreza en el mundo,
‹según un nuevo informe de Amigos de la Tierra publicado hoy [1].
El informe coincide con el lanzamiento anual de los datos de la
industria de los transgénicos sobre el cultivo de OMG a nivel mundial.
[2]
David Sánchez, responsable de agricultura de Amigos de la Tierra España afirmó:
“Los cultivos transgénicos han fracasado al no aportar los grandes
beneficios prometidos. En su lugar, nos encontramos que el incremento
en el uso de pesticidas provocado por estos cultivos suponen una
amenaza para el medio ambiente y la población a escala global.”
El coordinador de la campaña de transgénicos de Amigos
de la Tierra Internacional en Nigeria, Nnimmo Bassey aseguró: “La
industria de los OMG nos dice a los africanos que necesitamos cultivos
transgénicos para afrontar las necesidades alimenticias de nuestra
población. Pero la mayoría de los cultivos transgénicos se utilizan
para alimentación animal en los países ricos, para la producción de
agrocombustibles y ni tan siquiera son más productivos que los cultivos
convencionales.”
Helen Holder, coordinadora de la campaña de
transgénicos en Amigos de la Tierra Europa añadió: “Ahora está más
claro que nunca que la Unión Europea hace bien en abordar los cultivos
transgénicos con precaución. Los OMG no son la solución a los urgentes
problemas ambientales y desafíos económicos a los que se enfrentan los
agricultores europeos y de los países empobrecidos. Cada vez hay más
evidencias de que en todo el mundo los métodos agrícolas más
sostenibles proporcionan soluciones reales, al tiempo que desarrollan
las economías locales y crean empleo en el medio rural.”
1. La introducción de los cultivos transgénicos ha provocado un aumento significativo en el uso de pesticidas.
Estudios del Gobierno de EE.UU. muestran un uso 15
veces superior del herbicida RoundUp (glifosato) entre 1994 y 2005 y
otro del Gobierno de Brasil, un aumento de casi un 80% entre 2000 y
2004. Esto tiene como resultado un número cada vez mayor de hierbas
adventicias (o malas hierbas) resistentes al glifosato en todo el
mundo, lo que provoca un incremento en los costes de producción de los
campesinos y graves impactos ambientales.
2. Los cultivos transgénicos no solucionan los problemas de hambre o pobreza
La gran mayoría de los cultivos transgénicos
comercializados hasta la fecha se destinan a alimentación animal para
la producción de carne en los países ricos, y no para alimentar a la
población empobrecida. Los cultivos transgénicos, como parte del modelo
agrícola intensivo, contribuyen a la pérdida del medio de vida de los
pequeños campesinos y no alivian los problemas de pobreza.
Las multinacionales reclaman que el algodón transgénico
ha supuesto un gran impulso para los rendimientos del algodón,
contribuyendo a aliviar la pobreza entre los campesinos. Sin embargo,
estos incrementos en el rendimiento se deben a las condiciones
climáticas favorables, la introducción de regadío y la compra de
semillas mejoradas que no están modificadas genéticamente. Además, en
bastantes países, los campesinos que pagaron el coste adicional de las
semillas transgénicas terminaron gastando el mismo dinero en
insecticidas químicos que los campesinos que habían plantado algodón
convencional.
3. En general, los cultivos transgénicos no tienen mayores rendimientos que otros cultivos.
Incluso el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA)
reconoce que ninguno de los transgénicos actualmente en el mercado ha
sido modificado para incrementar los rendimientos. El principal cultivo
transgénico a nivel mundial, la soja resistente a herbicidas de
Monsanto, no produce mayores rendimientos, y hay estudios que afirman
que producen entre un 5 y un 10% menos que las variedades
convencionales.
4. Los transgénicos siguen fracasando en Europa
Menos del 2% de la superficie total de maíz cultivada
en la UE está modificado genéticamente y cinco países han prohibido ya
este maíz de Monsanto por las cada vez mayores evidencias sobre su
impacto ambiental. Francia, el país con un mayor aumento de superficie
cultivada con maíz transgénico en 2007 acaba de prohibir su cultivo.
Esto deja a España prácticamente sola en su apuesta por un cultivo
transgénico que otros países europeos rechazan por sus peligros para el
medio ambiente.
Una revisión sobre el sector biotecnológico europeo
demostró que los cultivos transgénicos no están ofreciendo los
resultados esperados. Por el contrario, los métodos agrícolas
sostenibles, como la agricultura ecológica, están creando empleo en el
medio rural y potenciando la economía agraria, además de aportar
innegables beneficios ambientales. Repite
*********************************************************
Un documento con preguntas y respuestas sobre los OMG, enfocado a
demostrar que los cultivos transgénicos no ayudan a alcanzar los
Objetivos del Milenio de reducir el hambre y la pobreza en 2015 está disponible aquí.
Para más información:
Prensa de Amigos de la Tierra: Sandra Jiménez 680 93 63 27 - 91 306 9921
ESPAÑA: David Sánchez, Responsable del Área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra, 913069921
AFRICA:
Nnimmo Bassey, Amigos de la Tierra Nigeria, Tel: +234 8037274395 (móvil) o +234 52602680 (fijo)
ASIA:
Nizam Mahshar, Amigos de la Tierra Malasia, Tel: +60 194777755
EUROPA:
Helen Holder, Amigos de la Tierra Europa (en Bruselas):
+32 474 857 638 o +32 2 542 01 82
AMERICA:
Karen Nansen, Amigos de la Tierra Uruguay, Tel: +598 99 524 003
[2] El lanzamiento de este Nuevo informe coincide con
la presentación anual de “Estado Global de la comercialización de
biotecnología”, informe del Servicio Internacional para la Adquisición
de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA en sus siglas en inglés) una
organización financiada por la industria de los transgénicos, que
promociona los cultivos modificados genéticamente como beneficiosos
para el medio ambiente, y como una solución clave para aliviar el
hambre y la pobreza. La industria de los cultivos transgénicos sigue
tergiversando la realidad al afirmar que los transgénicos reducen el
uso de pesticidas y juegan un papel importante en la reducción de la
pobreza y el hambre.
Plantíos de transgénicos en Brasil crecieron 30% en 2007
De acuerdo con un informe divulgado por la organización no
gubernamental Servicio Internacional para la Adquisición de
Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAAA), los agricultores brasileños
cultivaron 15 millones de hectáreas de cultivos transgénicos en 2007,
lo que representa un crecimiento de 3,5 millones de hectáreas si se
compara con 2006. Lo que es correspondiente a un aumento de 30%. La
soja transgénica fue plantada en 14,5 millones hectáreas y el algodón
en 500 mil.
Las dos variedades ya fueron liberadas para el plantío y para la
comercialización en Brasil, así como el maíz, liberado recientemente
por la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio).
Mundialmente, el informe apunta un crecimiento de 12% además del
aumento del número de países que permiten plantío. Además de Brasil,
Canadá y Francia, más de 20 países están en la lista. Para la ONG
ambientalista Amigos de la Tierra, estos plantíos generan perjuicios
ambientales significativos.
Según la organización, con el cultivo de transgénicos hubo un alza
superior a 15 veces en el uso de algunos agrotóxicos. Además de este
argumento, la Amigos de la Tierra desmiente que el crecimiento en el
plantío de transgénicos haya ayudado en el combate al hambre en el
mundo. Ellos apuntan que la mayor parte de los cultivos comercializados
hasta hoy están destinados a la alimentación animal y no a la humana.
De San Pablo, Brasil, de la Radioagencia NP, Silvia Adoue.
Los cultivos modificados genéticamente (OMG o
transgénicos) han provocado un incremento masivo en el uso de
pesticidas y están fracasando a la hora de incrementar los rendimientos
agrícolas o afrontar los problemas de hambre y pobreza en el mundo,
‹según un nuevo informe de Amigos de la Tierra publicado hoy [1].
El informe coincide con el lanzamiento anual de los datos de la
industria de los transgénicos sobre el cultivo de OMG a nivel mundial.
[2]
David Sánchez, responsable de agricultura de Amigos de la Tierra España afirmó:
“Los cultivos transgénicos han fracasado al no aportar los grandes
beneficios prometidos. En su lugar, nos encontramos que el incremento
en el uso de pesticidas provocado por estos cultivos suponen una
amenaza para el medio ambiente y la población a escala global.”
El coordinador de la campaña de transgénicos de Amigos
de la Tierra Internacional en Nigeria, Nnimmo Bassey aseguró: “La
industria de los OMG nos dice a los africanos que necesitamos cultivos
transgénicos para afrontar las necesidades alimenticias de nuestra
población. Pero la mayoría de los cultivos transgénicos se utilizan
para alimentación animal en los países ricos, para la producción de
agrocombustibles y ni tan siquiera son más productivos que los cultivos
convencionales.”
Helen Holder, coordinadora de la campaña de
transgénicos en Amigos de la Tierra Europa añadió: “Ahora está más
claro que nunca que la Unión Europea hace bien en abordar los cultivos
transgénicos con precaución. Los OMG no son la solución a los urgentes
problemas ambientales y desafíos económicos a los que se enfrentan los
agricultores europeos y de los países empobrecidos. Cada vez hay más
evidencias de que en todo el mundo los métodos agrícolas más
sostenibles proporcionan soluciones reales, al tiempo que desarrollan
las economías locales y crean empleo en el medio rural.”
1. La introducción de los cultivos transgénicos ha provocado un aumento significativo en el uso de pesticidas.
Estudios del Gobierno de EE.UU. muestran un uso 15
veces superior del herbicida RoundUp (glifosato) entre 1994 y 2005 y
otro del Gobierno de Brasil, un aumento de casi un 80% entre 2000 y
2004. Esto tiene como resultado un número cada vez mayor de hierbas
adventicias (o malas hierbas) resistentes al glifosato en todo el
mundo, lo que provoca un incremento en los costes de producción de los
campesinos y graves impactos ambientales.
2. Los cultivos transgénicos no solucionan los problemas de hambre o pobreza
La gran mayoría de los cultivos transgénicos
comercializados hasta la fecha se destinan a alimentación animal para
la producción de carne en los países ricos, y no para alimentar a la
población empobrecida. Los cultivos transgénicos, como parte del modelo
agrícola intensivo, contribuyen a la pérdida del medio de vida de los
pequeños campesinos y no alivian los problemas de pobreza.
Las multinacionales reclaman que el algodón transgénico
ha supuesto un gran impulso para los rendimientos del algodón,
contribuyendo a aliviar la pobreza entre los campesinos. Sin embargo,
estos incrementos en el rendimiento se deben a las condiciones
climáticas favorables, la introducción de regadío y la compra de
semillas mejoradas que no están modificadas genéticamente. Además, en
bastantes países, los campesinos que pagaron el coste adicional de las
semillas transgénicas terminaron gastando el mismo dinero en
insecticidas químicos que los campesinos que habían plantado algodón
convencional.
3. En general, los cultivos transgénicos no tienen mayores rendimientos que otros cultivos.
Incluso el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA)
reconoce que ninguno de los transgénicos actualmente en el mercado ha
sido modificado para incrementar los rendimientos. El principal cultivo
transgénico a nivel mundial, la soja resistente a herbicidas de
Monsanto, no produce mayores rendimientos, y hay estudios que afirman
que producen entre un 5 y un 10% menos que las variedades
convencionales.
4. Los transgénicos siguen fracasando en Europa
Menos del 2% de la superficie total de maíz cultivada
en la UE está modificado genéticamente y cinco países han prohibido ya
este maíz de Monsanto por las cada vez mayores evidencias sobre su
impacto ambiental. Francia, el país con un mayor aumento de superficie
cultivada con maíz transgénico en 2007 acaba de prohibir su cultivo.
Esto deja a España prácticamente sola en su apuesta por un cultivo
transgénico que otros países europeos rechazan por sus peligros para el
medio ambiente.
Una revisión sobre el sector biotecnológico europeo
demostró que los cultivos transgénicos no están ofreciendo los
resultados esperados. Por el contrario, los métodos agrícolas
sostenibles, como la agricultura ecológica, están creando empleo en el
medio rural y potenciando la economía agraria, además de aportar
innegables beneficios ambientales. Repite
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Un documento con preguntas y respuestas sobre los OMG, enfocado a
demostrar que los cultivos transgénicos no ayudan a alcanzar los
Objetivos del Milenio de reducir el hambre y la pobreza en 2015 está disponible aquí.
Para más información:
Prensa de Amigos de la Tierra: Sandra Jiménez 680 93 63 27 - 91 306 9921
ESPAÑA: David Sánchez, Responsable del Área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra, 913069921
AFRICA:
Nnimmo Bassey, Amigos de la Tierra Nigeria, Tel: +234 8037274395 (móvil) o +234 52602680 (fijo)
ASIA:
Nizam Mahshar, Amigos de la Tierra Malasia, Tel: +60 194777755
EUROPA:
Helen Holder, Amigos de la Tierra Europa (en Bruselas):
+32 474 857 638 o +32 2 542 01 82
AMERICA:
Karen Nansen, Amigos de la Tierra Uruguay, Tel: +598 99 524 003
[2] El lanzamiento de este Nuevo informe coincide con
la presentación anual de “Estado Global de la comercialización de
biotecnología”, informe del Servicio Internacional para la Adquisición
de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA en sus siglas en inglés) una
organización financiada por la industria de los transgénicos, que
promociona los cultivos modificados genéticamente como beneficiosos
para el medio ambiente, y como una solución clave para aliviar el
hambre y la pobreza. La industria de los cultivos transgénicos sigue
tergiversando la realidad al afirmar que los transgénicos reducen el
uso de pesticidas y juegan un papel importante en la reducción de la
pobreza y el hambre.
Agrocombustibles: Pan para los coches y hambre para los pobres
Los agrocombustibles no son la solución al
cambio climático. De hecho forman parte del problema. Los que proclaman
“biocombustibles sí, pero no así,” buscando certificaciones “ecológicas
y sociales”, de buena conducta de este complejo económico
agro-bio-químico-petrolero, desvían la atención del problema principal
y animan al consumidor “compasivo y ecologista” a defender este nuevo
consumo sin hacerse las verdaderas preguntas.
Resumen: Los agrocombustibles no son la solución al cambio climático. De hecho forman parte del problema.
Los biocombustibles se elaboran por transformación de cultivos
alimentarios como maíz, trigo, girasol, soja, caña de azúcar, remolacha
y palma africana. Mezclados con gasolina y gasoil, tienen la vocación
de sustituirles debido al agotamiento del petróleo y la pérdida del
control de las reservas de petróleo y gas por parte de EEUU en
Venezuela, Bolivia y Oriente Medio. Se justifica su uso como un medio
para reducir el calentamiento global. Tanto la UE como el Estado
Español han fijado cuotas obligatorias de mezcla con gasolina y gasoil
(1). Sin embargo, está demostrado científicamente (2) que estos nuevos
combustibles procedentes de materias primas vegetales no van a resolver
el problema de las emisiones de CO2 y además, van a hipotecar, en los
países suministradores de estas materias primas, su capacidad de
producir alimentos para su propia población. De hecho ya están
contribuyendo a encarecer los alimentos básicos en todo el mundo,
aunque su influencia se considere irrelevante por parte de los
proveedores de estos nuevos combustibles (3)
Es más apropiado llamarles agrocombustibles por su origen agrario y por
la ausencia de límites ecológicos en su proceso de fabricación. La
producción de las materias primas para obtenerlos requiere de: a)
monocultivos a gran escala, en tierras robadas a los bosques y a los
campesinos de los países empobrecidos para su sustento; b) semillas
transgénicas, alto empleo de agua, fertilizantes y plaguicidas
químicos; c) condiciones de trabajo brutales en las plantaciones de
caña de azucar; c) su procesado en plantas industriales emplazadas
principalmente en los puertos europeos o norteamericanos. Es falso que
puedan producirse en pequeña escala y para el mercado local porque, en
términos económicos, es necesaria la gran producción y la distribución
mundial de las materias primas para hacer eficiente la producción del
combustible.
En los países ricos y altamente motorizados, los agrocombustibles
reducirán sólo en una pequeña parte, el combustible fósil que consumen
nuestros automóviles. Ese escaso objetivo, que lava la imagen de los
gobiernos, reconvertirá amplias superficies agrícolas y silvestres en
los países empobrecidos, en una nueva colonización para seguir
alimentando la desigualdad y el control sobre los recursos naturales y
los pueblos. Tras estas políticas gubernamentales de falsa economía
verde, las multinacionales petroleras, agroquímicas y biotecnológicas
consolidan su control sobre los recursos naturales, energéticos y
alimentarios. Estas aparentes “alternativas energéticas” ayudan a los
gobiernos a no enfrentarse con el verdadero problema: un modelo
económico y energético injusto e insostenible.
Los que proclaman “biocombustibles sí, pero no así,” buscando
certificaciones “ecológicas y sociales”, de buena conducta de este
complejo económico agro-bio-químico-petrolero, desvían la atención del
problema principal y animan al consumidor “compasivo y ecologista” a
defender este nuevo consumo sin hacerse las verdaderas preguntas.
Ninguna de las propuestas para reducir el calentamiento global y
aumentar la salud de la población, plantean desarrollar la agroecología
como un modelo de agricultura sostenible y poner límites al transporte
global de mercancías, en particular las mercancías agroalimentarias
industriales cuya conservación requiere un consumo energético extra,
además del uso de agroquímicos. Tampoco contemplan limitar el
crecimiento del parque automovilístico ni el uso del vehículo privado,
obviando los 10.000 muertos, lisiados y heridos graves en accidentes de
tráfico en el Estado Español. Derecha e izquierda capitalistas achacan
este genocidio a la mala conducta individual, mientras ocultan que,
esta accidentalidad, es mayor cuanto mayor es el parque automovilístico
y los desplazamientos cotidianos motorizados –250 accidentes cada cien
mil habitantes en España, frente a los 402 de Gran Bretaña o los 456 de
Alemania.
La extensión de la cultura motorizada no se pone en cuestión porque
ataca la cuenta de resultados de las multinacionales que viven del
automóvil. Se identifica el vehículo privado con el desarrollo
civilizatorio, la calidad de vida y la libertad individual, aunque los
hechos corroboren lo contrario. Entre la población adulta el automóvil
se ha convertido en instrumento incuestionable e imprescindible, aunque
eleve nuestro endeudamiento, nos mantenga atrapados en los atascos,
aumente los niveles de contaminación, siniestralidad y enfermedades
respiratorias (4) y fomenta un sedentarismo también enfermante.
El transporte a gran distancia es la base del mercado global. Éste a su
vez es considerado el motor del progreso económico, identificado con el
desarrollo social y la libertad individual. Con los agrocombustibles,
el mercado global roba primero las tierras a los campesinos y después
les deja sin recursos para vivir, obligándoles a emigrar como mano de
obra barata necesaria para la prosperidad del primer mundo. Nuestra
movilidad y consumo ilimitado ponen en juego la supervivencia de los
más pobres, enfrentados al encarecimiento de los alimentos de primera
necesidad al equipararse, en la economía global, el derecho a comer con
el derecho a llenar el depósito de los automóviles (5) .
Pilar Galindo, enero 2008, Grupos Autogestionados de Konsumo de Madrid
(1).- En la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de marzo de 2007,
la Unión Europea ha adoptado una directiva que fija para el 2010 el
horizonte para que los combustibles fósiles se mezclen en un 10% con
biocombustibles. Por su parte el Estado Español, en el Plan de Energías
Renovables establece, unas cuotas obligatorias en 2010 de mezcla del
5,75% para el bioetanol con la gasolina y para el biodiesel con gasoil.
(2).- Uno de los estudios empleados para cuestionar las cifras de la
industria de los biocumbustibles es Pimentel, D., T.W. Patzek , (2005):
“Ethanol Production Using Corn, Switchgrass, and Wood; Biodiesel,
Production Using Soybean and Sunflower”, Natural Resources Research,
14, pp. 65-76.
(3).- Ver nota de prensa de la Asociación de Productores de Energías
Renovables (APPA) de 18/9/07 publicada en agrodigital.com “Los
productores de biocarburantes niegan ser los causantes de la subida del
precio de los cereales y de los alimentos”
(4).- En España 3 de cada 4 habitantes viven en ciudades medias y
grandes. Cada año mueren 20000 personas y se calcula que se reduce la
esperanza de vida en dos años por habitar en ambientes urbanos
contaminados por CO2, oxido nitroso y partículas en suspensión
causadas, en su mayoría, por el humo de coches.
(5).- Para más información: Biodiversidad ; Campaña El timo de los agrocarburantes y Web de Rebelión. http://www.nodo50.org/caes/articulo.php?p=1111&more=1&c=1
Este
sistema de alerta rápida se ha establecido en forma de red y esta
destinado a notificar los riesgos, directos o indirectos, para la salud
humana y que se deriven de los alimentos o de los piensos. Las
notificaciones de alertas se envían cuando el alimento o el pienso que
presenta el riesgo está en el mercado y se requiere una acción
inmediata.
Los Estados miembros han de tener sus propios
mecanismos para aislar y retirar del mercado los productos notificados
en una alerta, de forma que no puedan llegar a los consumidores,
incluyendo la publicación de información detallada en los medios de
comunicación, si fuese necesario.
Hace unos 15 minos por pura casualidad había
encontrado esta página web, en la que ví una carta de parte de Tamara, que
contaba su experiencia de trabajo en un Telepizza, y decía que no comprendía por
qué había tantas quejas de la gente que estaba en puestos similares en la misma
cadena.
Me gustaría felicitar a Tamara, ya que, por
lo visto, ha tenido una suerte increible al encontrar un puesto a su gusto. Y
también decirle, que si la gente se queja, por algo será.
Trabajo en un Telepizza desde hace tres años.
No tenemos chicas de limpieza (se supone que tenemos mucho tiempo para hacerlo
las pizzeras), toda la tienda se limpia una vez al día, por la noche (cuando ya
estamos cerrando y no hay tiempo ni ganas de aplicarse mucho en la limpieza), se
nos paga cuando al jefe le dé la gana, y si pides la paga antes, te da
largas; las horas extra......¿acaso se paga eso?(al pedirle explicaciones al
jefe, empieza a contarte un cuento, te lias a los tres minutos, y aunque
insistas, no te da más de lo que considera extrictamente necesario). Por
supuesto que hay una completa flexibilidad de los horarios, pero entre semana;
los fines de semana no hay quien se libre de trabajar, aunque estés malo. Ah, y
si cerramos a la 1, se cogen los pedidos hasta menos 10 (teniendo en cuenta de
que a la 1 ya lo tenemos que tener todo limio e irnos a casa, no existe tiempo
dedicado solo a la limpieza), y casi todos los días salimos 20-30 minutos tarde,
que luego no se cuentan como horas trabajadas.
Lo de la higiene personal, es bastante
subjetivo, es decir, si consideras que tienes que ser buena persona y hacer
las pizzas bien, te lavas las manos, sino, nadie te obliga.
Las personas con las que trabajo actualmente,
me caen muy bien, y ahora hay buen rollo, pero hace un año aquello era
inaguantable (básicamente, el jefe contrataba a todos que pedían trabajo, (ya
que no había muchos y siempre se necesita gente) sin pensar en que a lo mejor,
le estropearía el ambiente en el trabajo.
Las resistencias a los supermercados salen a la luz
Las resistencias a las grandes cadenas de distribución (supermercados,
hipermercados, cadenas de descuento...) aumentan año tras año. El 17 de
noviembre (17N) se celebró la primera jornada de acción global contra las
grandes superficies con acciones en países como el Estado español, Canadá,
Inglaterra, Argentina, Bélgica, México, Holanda, Nueva Zelanda, Estados Unidos,
entre otros. A pesar de la participación irregular y una coordinación aún débil,
se trata de un primer paso en la coordinación de las resistencias a las grandes
superficies.
La jornada internacional tenía como objetivo visualizar los
impactos negativos de las grandes cadenas de distribución en los derechos de los
y las trabajadores, en el campesinado, en las comunidades locales, en el medio
ambiente y en el modelo de consumo. La jornada permitió, aunque de una forma
incipiente, la confluencia de acciones contra los supermercados por parte de
campañas y organizaciones regionales y nacionales.
Acciones contra el
supermercadismo En el Estado español, se llevaron a cabo actividades en
Barcelona y Valencia. La campaña “Grandes cadenas de distribución, no gracias”
organizó en la capital catalana una jornada de formación y sensibilización en la
que participaron un centenar de personas. Las jornadas sirvieron para
desenmascarar “los mitos de los supermercados” poniendo en cuestión su supuesta
variedad en la oferta, su flexibilidad horaria, su implantación en la economía
local, su preocupación medioambiental... y se expusieron algunas alternativas a
este modelo como las cooperativas de consumidores agroecológicos y los circuitos
cortos de comercialización.
La jornada concluyó con una acción sorpresa
en un supermercado del centro de la ciudad que consistió en un recorrido guiado
a lo largo de la gran superficie en la que se explicó el origen de los alimentos
que allí se encontraban (productos llegados de la otra punta del mundo: salmón
de Chile, plátanos de Honduras, peras de Sudáfrica), los residuos químicos que
éstos contenían (pesticidas, transgénicos...), el sobre uso del packaging, etc.
En Valencia, Plataforma Rural y la Xarxa Valenciana de Consum
Responsable organizaron una acción simbólica en una gran superficie. Los días
previos al 17 de noviembre se presentó en la misma ciudad la campaña “Grandes
cadenas de distribución, no gracias”.
Contra Tesco y
Wal-Mart En el mundo anglosajón, donde las campañas contra los
supermercados están largamente consolidadas, con coaliciones amplias contra
Tesco o Wal-Mart, se llevaron a cabo varias actividades. En Gran Bretaña, la
coalición Tescopoly Alliance instó a sus miembros a mandar cartas al Gobierno y
a la Comisión de la Competencia para exigir transparencia en las relaciones
entre las grandes superficies y sus proveedores y reclamar unas leyes de
planificación territorial más duras con la apertura de nuevos centros
comerciales. La Comisión de la Competencia en Gran Bretaña está, en la
actualidad, realizando una investigación exhaustiva sobre los
supermercados.
En Estados Unidos se realizaron acciones en algunos
estados como aquellas que denunciaron las pésimas condiciones de trabajo en las
fábricas de los proveedores de grandes cadenas como Wal-Mart u otras acciones
que instaron a “desencadenarse” de los supermercados y realizar las compras, la
comida u otras transacciones, durante el 17N, sólo en el comercio
local.
La jornada de acción global del 17N surgió de un encuentro
internacional realizado en Estados Unidos, a finales del año 2006, y destinado a
analizar los graves impactos del creciente número de grandes cadenas de
distribución en la alimentación, la agricultura, los derechos laborales... Del
encuentro surgió la necesidad de dar una respuesta conjunta y global y con este
objetivo se apostó por la convocatoria de una jornada de acción a nivel
planetario. El Foro Social Mundial 2007, celebrado en enero del 2007 en Nairobi,
subscribió esta llamada. -------------------------------------------------------------------------------------- Cinco grandes cadenas controlan la distribución de más de la mitad de los
alimentos que se compran en el Estado español con un 55% de la cuota de mercado.
Se trata, de Carrefour, Mercadona, Eroski, Alcampo y el Corte Inglés. Si a éstas
les sumamos la distribución realizada por las dos principales centrales de
compra mayoristas. El resultado es que el mercado de la distribución de
alimentos en el Estado español está controlado, en un 75%, por solo siete
empresas.
En lo que respecta a la compra de alimentos, más del 80% de
las compras se llevan a cabo en tan solo cinco grandes cadenas: Mercadona,
Carrefour (que incluye a Dia y Champion), Alcampo, Eroski y el Corte Inglés (que
incluye Open Cor). En conclusión, el consumidor cada vez tiene menos puertas de
acceso a los alimentos y el productor cada vez tiene menos opciones para llegar
al consumidor.
Es lo que se conoce como la “teoría del embudo”: millones
de consumidores por un lado y miles de campesinos por el otro y tan solo unas
pocas empresas controlan la cadena de distribución de alimentos. De este modo, y
por sólo poner un ejemplo, el precio de los alimentos aumenta anualmente
mientras que el productor recibe cada vez menos dinero por aquello que vende y
los consumidores debemos de pagar más, siendo la gran distribución la gran
beneficiaria.
El abecé de los Transgénicos. La Comida Terminator
La mayoría del público consumidor
es felizmente ignorante de que ha consumido productos genéticamente
modificados durante al menos ocho años, y que alrededor de 70% de los
alimentos procesados que vienen de Estados Unidos contienen trazas de
éstos.
La mayoría del público consumidor es
felizmente ignorante de que ha consumido productos genéticamente
modificados durante al menos ocho años, y que alrededor de 70% de los
alimentos procesados que vienen de Estados Unidos contienen trazas de
éstos. Sin embargo, la oposición a los alimentos genéticamente
modificados, también conocidos como GM o transgénicos, está
convirtiéndose en un movimiento mundial. ¿A qué se debe el alboroto?
Echemos un vistazo a la ciencia y la política de estos productos
La ciencia
La ingeniería genética, proceso mediante
el cual se crean organismos transgénicos, se basa en las siguientes
premisas científicas: "Las criaturas vivientes transmiten sus
rasgos a sus descendientes a través de genes." Cada gen codifica un
rasgo particular: el color de los ojos, enfermedades hereditarias o la
producción de una hormona. La ingeniería genética es el proceso en
el que los genes son transferidos de una especie a otra, algo imposible
en el proceso natural de reproducción sexual. Se habla de transferir
genes de peces a plantas, de animales a bacterias o de humanos a
cualquier especie no humana.
Los biotecnólogos esperan poder
transferir a los cultivos alimentarios rasgos deseables, como
resistencia a plagas o valor nutricional incrementado. La biotecnología
promete una variedad de productos noveles, como frutas que combaten las
caries, céspedes de lento crecimiento o arroz enriquecido con vitamina
A para alimentar a los hambrientos del mundo.
¿Son seguros estos productos? Depende de
quién responda. El gobierno estadunidense y las compañías de
biotecnología aseguran que los productos transgénicos no representan
riesgos para la salud pública ni el ambiente, pero la comunidad
científica no está cerca de llegar a un consenso.
En 2003, el Panel Científico
Independiente (ISP, por sus siglas en inglés), un grupo de 24 expertos
de varios países, publicó un informe sobre alimentos GM en el que
advierten que estos productos no son seguros y que sus peligros son
inherentes al proceso mismo de la ingeniería genética. Según el ISP,
manejar genes puede causar la creación accidental de supervirus,
secuencias transgénicas que pueden inducir cáncer o acelerar el
desarrollo de bacterias resistentes a antibióticos. Más preocupante
aún, denunció también un patrón sistemático de supresión y
tergiversación de datos científicos adversos a los intereses de la
industria biotecnológica.
Los hallazgos del ISP fueron criticados
por AgBioWorld, una página de Internet favorable a la biotecnología, la
cual refutó punto por punto las conclusiones: ?Hasta la fecha no hay un
solo caso confirmado de enfermedad animal o humana asociado con un
cultivo transgénico ni tampoco se ha atribuido un solo impacto
ambiental negativo de manera creíble a las variedades mejoradas
mediante biotecnología.?
AgBioWorld fue creada por Greg Conko, del
Competitive Enterprise Institute, un grupo sin fines de lucro, pero
alineado a la empresa privada, y por C. S. Prakash, un defensor
furibundo de la biotecnología e incansable adversario de todos quienes
critican esta tecnología.
Prakash es el moderador de AgBioView, un
foro cibernético en el que los ambientalistas y críticos de la
biotecnología son rutinariamente comparados con Hitler y con los
terroristas de Al Qaeda.
La política
El ISP no se encuentra solo en sus
objeciones a los alimentos transgénicos. La Unión Europea mantiene una
moratoria de facto contra los productos GM y enfrenta la furia de la
administración Bush, la cual ha llevado el asunto a la Organización
Mundial de Comercio. Japón y Corea del Sur, importantes mercados de
exportación para productos agrícolas estadunidenses, tampoco tienen
mucho entusiasmo por comer transgénicos.
El panorama en los países en desarrollo
no luce mejor para las compañías de biotecnología. En Brasil hay gran
oposición popular a la legalización del cultivo de soya genéticamente
modificado; en India y Filipinas, los campesinos han quemado campos
enteros de estos cultivos, y en los países africanos al sur del Sahara
se han negado a aceptar ayuda alimentaria de Estados Unidos que
contenga ingredientes GM. Además, las protestas contra los productos
transgénicos forman una parte cada vez más importante del movimiento
altermundista.
La oposición está creciendo en Estados
Unidos también. Por lo menos 80 condados estadunidenses han aprobado
resoluciones que exigen el etiquetado de alimentos GM o que se
manifiestan en contra de estos cultivos, incluyendo Denver, Boston, San
Francisco y Austin. El pasado mes de marzo, el electorado del condado
de Mendocino, en California, aprobó en referéndum una medida contra los
transgénicos.
En una encuesta de la fundación Pew
Charitable Trusts, en 2001, 65% de los estadunidenses expresaron
preocupación sobre la seguridad de los alimentos GM. Otros estudios de
opinión han mostrado de manera consistente que la mayoría de los
estadunidenses quieren que los productos genéticamente alterados sean
etiquetados como tales.
En 1999 la revista Time reportó que 58%
de los estadunidenses no comerían alimentos GM si tuvieran esa opción.
Pero las mismas encuestas demuestran que la mayoría de los consumidores
de ese país no saben que ya están comiendo transgénicos, pues
consideran que tales productos son un asunto futurista. Los resultados
de estas encuestas son consistentes con otras similares realizadas en
otras partes del mundo.
¿Cómo es que ni los consumidores
estadunidenses ni los importadores de productos agrícolas de Estados
Unidos fueron informados de que estaban comiendo alimentos
biotecnológicos? Porque la ley estadunidense no requiere que los
productos transgénicos sean etiquetados. ¿Y la prensa? Bien, gracias.
Cuando los alimentos y productos transgénicos agrícolas fueron
introducidos al mercado en 1996, la prensa comercial no dijo nada. El
gobierno de Estados Unidos no realizó declaración alguna sobre su
impacto ambiental ni celebró audiencias públicas para recoger el sentir
de la ciudadanía.
"Que la mayoría de la gente no pueda
entender la ciencia detrás de los alimentos genéticamente alterados es
un hecho dado", dice Marion Nestle, profesora de nutrición de la
Universidad de Nueva York, en su reciente libro Safe Food: Bacteria,
Biotechnology and Bioterrorism, "pero cualquier persona, versada en
ciencia o no, puede percibir si los procesos políticos democráticos
están funcionando cuando se toman decisiones sobre estos alimentos".
Nestle argumenta que la seguridad de los
alimentos es un asunto tan político como científico, y que, por tanto,
los problemas de seguridad alimentaria requieren de soluciones
políticas. Siguiendo esa misma línea, los defensores de los derechos
del consumidor sostienen que el etiquetado de productos GM les daría la
última palabra a los consumidores y no a la industria.
El caso starlink
En septiembre de 2000, Genetically
Engineered Food Alert, una coalición de grupos ambientalistas y de
defensa del consumidor, anunció un descubrimiento: las tortillas de
marca Taco Bell que se vendían en los supermercados Safeway contenían
trazas de starlink, una variedad de maíz GM que la Administración de
Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en
inglés) había considerado no apta para consumo humano.
Si estaba contraindicado para humanos,
¿por qué fue sembrado? Porque el creador del maíz starlink, la empresa
europea Aventis, aseguró a las autoridades que se usaría únicamente
para alimentar animales. Pero cualquier granjero pudo haber dicho que
segregar el starlink "o cualquier otro tipo de maíz" del resto de la
cosecha nacional era prácticamente imposible.
En palabras de Marion Nestle, "la
pregunta de cómo se metió el starlink en la cadena alimentaria humana
no es la pregunta que se debe hacer. La verdadera pregunta es cómo
hubiera sido posible mantenerlo afuera".
Trazas del starlink aparecieron más tarde
en cientos de productos de supermercado, causando el primer retiro de
un producto GM en la historia. Los oponentes de la biotecnología están
seguros de que no será el último. A pesar del retiro, este maíz sigue
registrándose en las exportaciones de Estados Unidos, y en 2001 Aventis
admitió que el starlink había comprometido la pureza de 430 millones de
bushels de maíz (Un bushel es una medida de volumen que no tiene
traducción ni referente en español. Equivale a 1.2 pies cúbicos.)
Unas 40 personas presentaron reacciones
alérgicas al maíz que, dicen, estaba contaminado con starlink. Pero la
industria, la FDA y los centros para el control de enfermedades
declararon que no había evidencia para asociar el starlink con esos
casos de alergia.
Para los críticos de la biotecnología,
sin embargo, la alergenicidad del starlink no es el punto principal.
Ellos quieren saber por qué apareció donde no debería estar. Y si eso
era prácticamente inevitable, ¿entonces por qué se sembró? Y, ¿por qué
averiguamos a través de grupos activistas y no de las agencias
reguladoras, que han sido encargadas por la ciudadanía a monitorear, lo
que está en los anaqueles de los supermercados?
Inmigrantes ilegales de EU a México
En 2001 el maíz GM apareció también en un
lugar donde no se suponía que estuviera: México. En ese año, Ignacio
Chapela y David Quist, investigadores de la Universidad de California,
reportaron en la revista Nature que habían encontrado maíz GM en
Oaxaca. ¿Cómo llegó allá si el gobierno mexicano prohibió la siembra de
transgénicos en 1998? Todas las hipótesis apuntan a la misma
conclusión: no existe una verja lo suficientemente alta para mantener
afuera las semillas y el polen transgénicos.
"Se trata de contaminación en el centro
mismo de origen de un cultivo de importancia mayúscula en la
alimentación mundial; la contaminación se puede extender no sólo a los
maíces nativos y criollos, sino a sus parientes silvestres", declaró
Silvia Ribeiro, del Grupo ETC. Este flujo genético "es contaminante y
degrada uno de los mayores tesoros de México", sostuvo.
Los defensores de la biotecnología han
tratado de minimizar la importancia de este desarrollo, declarando que
no se trata de contaminación, que no perjudicará al maíz mexicano, y
hasta han argumentado que es una aportación positiva al patrimonio
genético del grano. Sin embargo, los críticos responden que tales
declaraciones y argumentos son completamente insensibles.
"¿Podría la industria realmente estar
diciendo que los ciudadanos no tienen derecho a decirle "no" a una
tecnología que ofende sus puntos de vista sobre la vida y los alimentos
y, además, levanta preocupaciones sobre la calidad de vida, salud y
ambiente?"
Los casos del starlink y de México son
particularmente preocupantes a partir de los planes que tiene la
industria de biotecnología de introducir lo que llama "pharm crops" o
"biofarmacéuticos". Estos cultivos, que incluyen maíz, soya, arroz y
tabaco, producirán fármacos y químicos industriales en sus tejidos,
como hormonas de crecimiento, agentes coaguladores, vacunas para
humanos y para animales de granja, anticuerpos humanos, encimas
industriales, anticonceptivos y hasta drogas para inducir el aborto.
¿Qué pasará si estos cultivos entran
accidentalmente a la cadena alimentaria humana, como el starlink? ¿Y si
el polen o las semillas de maíz biofarmacéutico acaban contaminando los
centros de diversidad biológica del mundo? El Instituto Edmonds, de
Estados Unidos, advierte que ?las consecuencias serían aún más
difíciles de detectar y medir que las asociadas a las variedades de
cultivos GM que son más familiares, y podrían escalar al punto en que
los problemas ahora familiares podrían comenzar a quedarse pequeños por
comparación?.
La semilla terminator
Las empresas de biotecnología aseguran
que podemos descansar tranquilos, pues han encontrado la manera idónea
para poner fin a la contaminación genética: una tecnología para hacer
que las semillas generen plantas estériles.
Pero tales semillas, conocidas por los
detractores de la biotecnología como semillas suicidas o terminator,
forzarán a los agricultores a comprarlas todos los años. Desde el
comienzo de la historia, los agricultores han guardado e intercambiado
semillas, una práctica vital para mil 400 millones de agricultores de
subsistencia el Tercer Mundo. Con la industria semillera consolidándose
rápidamente y bajo el control de los gigantes corporativos, como
Monsanto y Dupont, los agricultores se verían sin más opción que
aceptar semillas terminator.
Activistas de todo el mundo han expresado
su repudio a esta tecnología. "Se trata de una tecnología inmoral, que
roba a las comunidades su derecho milenario a guardar semillas y su
papel de mejoradores de plantas", dice Camila Montecinos, del Centro
para Educación y Tecnología de Chile. "No existe ninguna ventaja
agronómica para el campesino. El único objetivo es facilitar el control
monopólico y el único beneficiado es la agroindustria. Esta es la bomba
de neutrón de la agricultura", agrega.
Aparte de las objeciones políticas y
éticas, ¿qué pasará con los pájaros, insectos, hongos y bacterias que
las consuman? ¿Quién podrá asegurar que tendrán las mismas propiedades
nutritivas que las semillas normales? ¿Serán aptas para el consumo
humano? La bióloga Martha Crouch, de la Universidad de Indiana,
advierte que esta tecnología puede tener efectos ambientales
desastrosos. ?Estoy segura de que habrá otros problemas que nadie puede
prever o imaginarse. A mi juicio, los problemas biológicos potenciales
que presenta la tecnología terminator son pequeños en comparación con
sus ramificaciones económicas, sociales y políticas?, dice en un
informe.
Con las semillas terminator vienen
también las llamadas "semillas traidoras", que permiten la activación o
desactivación de rasgos genéticos. Esta técnica hace concebible que se
vendan semillas para producir plantas que morirán a menos de que
reciban dosis de algún antídoto, que podría ir convenientemente
mezclado con algún agrotóxico producido por la misma compañía.
En su libro El siglo ETC, el canadiense
Pat Mooney advierte que "en un mundo en el que un puñado de empresas
trasnacionales domina la biotecnología agrícola, en el que el
terminator es la tecnología de plataforma sobre la cual se emprenden
todos los experimentos de mejoramiento biotecnológico, no es difícil
creer que las empresas o los gobiernos usen la tecnología para imponer
su voluntad".
* Carmelo Ruiz Marrero es periodista
puertorriqueño, catedrático del Instituto de Ecología Social y becario
del Programa de Liderato Ambiental y la Sociedad de Periodistas
Ambientales.
Adhesión de los GAK´s al manifiesto contra los transgénicos. Coexistencia con transgénicos NO, NO
x
GAK´s
-
[13.09.07 -
15:11]
La reconstrucción de la unidad en el movimiento contra los transgénicos
es posible. Tras la división generada en marzo de 2005, podemos
compartir una campaña para proclamar en todo el estado, decenas de
miles de Zonas Libres de Transgénicos bajo un lema común
“¿TRANSGÉNICOS?. ¡NO, GRACIAS!”
“COEXISTENCIA CON TRANSGÉNICOS, NO, NO Y NO”.
Los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs) de Madrid, nos
adherimos a la “Declaración de organizaciones y personalidades de la
sociedad civil sobre las aplicaciones de la biotecnología en la
modificación de plantas, ante la amenaza que representan para la
agricultura y la sostenibilidad. Democracia, precaución y medio
ambiente.” impulsada por Amigos de la Tierra , COAG, Ecologistas en
Acción y Greenpeace contra el uso de los transgénicos en la agricultura
y la alimentación.
Nos alegramos que se hayan sustituido afirmaciones anteriores que, al
menos desde el documento de mínimos(1) elaborado por estas mismas
organizaciones en marzo de 2005, han formado parte de las alegaciones y
notas de prensa emitidas ante los distintos borradores de normativa de
coexistencia del gobierno(2).
Este cambio aproxima la posición de los impulsores de este manifiesto y
la posición de los GAKs tras las diferencias aparecidas con motivo de
las negociaciones con el gobierno para regular la coexistencia. Con
ello se sientan las bases para una nueva y más fuerte expresión
unificada del movimiento contra los transgénicos integrado por
organizaciones agrarias, ecologistas, de consumidores responsables y
otros. Dicha unidad consistiría hoy en un rechazo hacia los
transgénicos que, conteniendo los matices que cada colectivo aporta,
fuera capaz de expresarse en la consigna Coexistencia con transgénicos,
no, no y no.
Sin embargo, desde nuestra adhesión a esta declaración, pensamos que su
contenido mejoraría notablemente si incluyera 4 determinaciones que
tienen que ver con el aquí y el ahora de la oposición a los
transgénicos.
1.- Exigir al Gobierno la retirada de cualquier propuesta de normativa
de coexistencia de transgénicos, en particular la contenida en la
actual estrategia gubernamental para la agricultura ecológica(3).