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François Villerette
es el presidente de una asociación llamada Mouvement pour le Droit
et le Respect des Générations Futures (MDRGF) y secretario
de la red Pesticide Action Network Europe (PAN Europe). Esta última
asociación, con el respaldo de Greenpeace de Alemania y Amigos
de la Tierra de Austria, realizó recientemente un análisis
de la presencia de productos químicos nocivos en el vino. Para
ello, se tomaron al azar cuarenta muestras de diferentes vinos tintos
de 2002 y las analizaron. El señor Villerette afirma que
todas las muestras, excepto seis de la agricultura biológica, contenían
trazas de entre cinco y diez pesticidas diferentes. De las veinticuatro
clases de pesticidas detectadas, cinco están considerados por la
UE en las directivas europeas de sustancias peligrosas como carcinogénicos,
mutagénicos, reprotóxicos y disruptores endocrinos. Esta
situación la resumió en una frase muy gráfica: el
vino está contaminado por residuos de pesticidas en dosis mil veces
superiores a las que se permiten para el agua del grifo.
Las 40 botellas de las que
se tomaron las muestras para analizarlas procedían de Francia,
Austria, Alemania, Portugal, Sudáfrica, Chile y Australia. Entre
los vinos franceses había afamados borgoñas y burdeos, tres
ellos de más de 200 euros la botella.
El ministerio de Agricultura
francés ya había publicado un informe en el que se identificaban
quince pesticidas que sistemáticamente pasaban de las uvas al vino
durante el proceso de elaboración. PAN Europe afirma que las uvas
se encuentran entre los productos alimenticios más contaminados
que se venden en la UE y son las que reciben las dosis más altas
de pesticidas sintéticos.
Como todos los asuntos que
van contra los grandes intereses económicos, las conclusiones de
este análisis fueron sometidas a la eficaz mezcla del desprestigio,
el silencio y la presión contrapropagandística. No obstante,
algunos importantes viticultores franceses y directivos de las asociaciones
de denominación de origen más afamadas, hablan de un cambio
de las mentalidades productivistas de los años noventa, “cuando
se envenenaron hasta las capas freáticas”, hacia posturas
que incluso admiten la prohibición del uso de pesticidas y reconocen
abiertamente que la presencia de insectos, lombrices y malas hierbas no
perjudica tanto a los viñedos.
Los legalistas dicen que todos
los productos utilizados en la agricultura están autorizados por
el ministerio correspondiente. Pero no es menos cierto que entre
los meses de Mayo y Agosto, el aire de regiones con grandes superficies
destinadas a viñedos está saturado de productos como
el folpel, la trifluralina, la pendimetalina, el endosulfan y, peor todavía,
se llega a detectar la presencia del peligroso lindano, a pesar de estar
prohibido desde 1998. En Francia se utilizan 80.000 toneladas de pesticidas
cada año y la viticultura, que representa el 3% de la superficie
cultivada, consume el 20% de los pesticidas. Para Elliott Cannel,
de PAN Europe, la presencia de pesticidas en los vinos europeos es un
problema que va a más.
Asturias Semanal
Información ampliada en: http://www.pan-europe.info/Media/PR/080326.html
http://tempsreel.nouvelobs.com/actualites/societe/20080423.OBS0926/cuvees_pesticides.html?idfx=RSS_notr
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