            
En el mundo de la computadora, de los correos electrónicos, del Internet, hay de todo. Como siempre los grandes inventos pueden ser lo mejor o lo peor del mundo. En el Internet se encuentra uno con maravillas de mensajes cristianos, con historias emocionantes que engrandecen el alma, con literatura bellísima, y al mismo tiempo de repente puede entrarle, sin quererlo, un procaz mensaje invitando a presenciar y ser parte de espectáculos reñidos con la moral. De manera que en todo hay que saber escoger.
Revisando mi corre electrónico me encontré con un mensaje de alguien a quien sin conocer he comenzado a estimar. Me llegan de él mensajes interesantes, artículos que ha escrito en los periódicos y fotos extraordinarias.
Se trata del periodista, supongo que es periodista, don Sergio Simpson, de un organismo llamado Centro de Comunicaciones y estudios sociales.
Sergio
Simpson ha puesto en el correo electrónico para que lo veamos muchos
varias fotografías que revelan en sí toda la riqueza culinaria de
nuestras gentes. Además revelan el espíritu laborioso de nuestras mujeres, la linda improvisación de los negocios populares, las comiderías que todos conocemos y hemos visto en cualquier esquina, en cualquier acera, ya no digamos en los mercados.
Las
fotos que ha tomado Sergio Simpson son en realidad obras de arte
popular. Son fotos simples, sencillas, pero muy bellas, con un colorido
fabuloso, igual al colorido de nuestras comidas típicas. Fotos que hacen agua la boca. Una fritanga, la mujer sonriente y aseada con su delantal blanco, las tajadas de plátano frito, los pedazos de cerdo adobado, los chorizos, los maduros horneados, las tajadas de queso frito, la moronga, los pescozones, las enchiladas envueltas en huevo, las papas rellenas igualmente envueltas en huevo, las tortillas riquísimas, la carne asada, etc. Etc.
Y en cada fritanguería la mujer como símbolo del trabajo cotidiano, una, dos o tres mujeres alrededor de una bien surtida comidería, todo improvisado, todo para una tarde, o para las horas de la noche. Alrededor la gente comprando en el mercado, la
actividad diaria, el colorido de nuestros mercados. En estas fotos de
Sergio Simpson hasta se siente el olor del vigorón, del chancho con
yuca, del vaho, al que popularmente llamamos vajo.
Yo
creo que el Centro de Comunicaciones y estudios sociales debería hacer
un folleto con estas y otras fotos que pueda tomar Sergio y donde
podrían aparecer no sólo comiderías o fritangerías, sino que pequeños
talleres de zapateros remendones de los mercados, de mujeres vendiendo
cajetas y cosa de horno, artesanías y todo género de objetos que
enriquecen la cultura popular. Quiero agradecer a don Sergio Simpson el
haber puesto en mi correo electrónico estas fotos las que ya imprimí y
pienso enmarcarlas como una muestra de la riqueza y colorido de la
cocina popular. Y se me acabó el tiempo. De nuevo felicitaciones al Centro de Comunicaciones y estudios sociales. Fabio
Gadea Mantilla, propietario de radio Corporación, escritor y
periodista, escribió esta reseña para su programa Pinceladas
Nicaraguenses. http://sergiosimpson.ysublog.com/?p=231#more-231
|