Am@sandos
Lo que comemos y la alimentación sin mentiras. Del Kolectivo Amas@ndo


Inicio
Enviar artículo

Acerca de
Suscríbete al blog

Categorías
General [121] Sindicar categoría
Amig@s [2] Sindicar categoría
Cine, documentales, libros, relatos [42] Sindicar categoría
Consumo [13] Sindicar categoría
El Bicho [93] Sindicar categoría
El rincón de Riki [7] Sindicar categoría
LQ bebemos [45] Sindicar categoría
LQ comemos [22] Sindicar categoría
Nutrición [33] Sindicar categoría
Recetas [32] Sindicar categoría
Videos, documentales [3] Sindicar categoría

Archivo
Julio 2008 [3]
Junio 2008 [6]
Mayo 2008 [13]
Abril 2008 [18]
Marzo 2008 [8]
Febrero 2008 [7]
Enero 2008 [6]
Diciembre 2007 [7]
Noviembre 2007 [6]
Octubre 2007 [6]
Septiembre 2007 [20]
Agosto 2007 [16]
Julio 2007 [4]
Junio 2007 [10]
Mayo 2007 [8]
Abril 2007 [7]
Marzo 2007 [8]
Febrero 2007 [12]
Enero 2007 [12]
Diciembre 2006 [7]
Noviembre 2006 [19]
Octubre 2006 [12]
Septiembre 2006 [27]
Julio 2006 [18]
Junio 2006 [26]
Mayo 2006 [6]
Abril 2006 [14]
Marzo 2006 [21]
Febrero 2006 [31]
Enero 2006 [24]
Diciembre 2005 [9]
Noviembre 2005 [22]

Sindicación (RSS)
Artículos
Comentarios

 


Noviembre del 2007


¿Comercio justo en el súper?

¿Comercio justo en el súper? Ante esta pregunta podríamos afirmar que la presencia creciente de productos de comercio justo en las estanterías de los supermercados y grandes superficies es una dinámica positiva que permite un fácil acceso a estos productos y un mayor número de ventas. Pero, ¿el comercio justo se limita tan solo a una cuestión comercial? ¿Qué tipo de comercio justo pueden llevar a cabo empresas con una dudosa trayectoria de respecto a los derechos laborales, medioambientales y sociales? ¿Comercio justo en el súper es comercio justo?

Ante el creciente interés por el comercio justo por parte de supermercados y grandes superficies como Carrefour, El Corte Inglés, Mercadona, Alcampo, Eroski... deberíamos de preguntarnos qué se esconde detrás de esta estrategia comercial y de sus declaraciones de buenas intenciones.

Todas y todos estaremos de acuerdo en que para cambiar las injustas reglas del mercado es fundamental llevar a cabo una tarea de sensibilización y concienciación social sobre cuáles son las causas y consecuencias del actual modelo comercial y económico. Pero, ¿son las empresas de la gran distribución comercial capaces de llevar a cabo esta tarea de sensibilización? ¿Son los mismos que se benefician de la globalización capitalista capaces de luchar en su contra?

Cuatro consideraciones
Para dar respuestas a las preguntas anteriormente formuladas me gustaría señalar cuatro consideraciones.

En primer lugar: comercio justo no significa vender más. El comercio justo tiene por objetivo cambiar las injustas reglas del comercio internacional y someter al comercio a  las necesidades de los pueblos y de los sectores oprimidos. En consecuencia, vender más no es un objetivo final en si mismo sino un medio para sensibilizar y para apoyar solidariamente a los productores en el Sur en una lucha común por un sistema político y económico solidario y respetuosos con el medio ambiente y las personas.

Vender más a través de las grandes superficies nunca nos permitirá modificar las injustas reglas del sistema comercial ya que éstas son las primeras interesadas en mantener un modelo comercial injusto que les reporta importantes beneficios económicos.

En segundo lugar: comercio justo no es un listado de criterios. No podemos limitar el comercio justo a una serie de criterios aplicados a la producción en origen. El comercio justo es algo mucho más complejo que un producto producido en base a unos criterios de justicia social y medioambiental, el comercio justo es un proceso comercial que va desde el productor al consumidor final, teniendo en cuenta a toda una serie de actores que participan en esta cadena comercial (importadora, transformadora, distribuidora...). No podemos someter al productor del Sur al cumplimiento de una serie de criterios en la producción (pago de un salario digno, organización democrática, políticas de género, respecto al medio ambiente) y no aplicar al resto de actores que participan en esta cadena estos mismos criterios.

Si aplicásemos los criterios de comercio justo a los supermercados y grandes superficies que en la actualidad venden productos de comercio justo, éstos no cumplirían ninguno de estos criterios.

En tercer lugar: Comercio justo no significa solo una relación comercial con el productor. No podemos limitar el comercio justo a una mera transferencia monetaria Norte-Sur. Debemos de trascender esta visión asistencial por una perspectiva de solidaridad internacionalista entre productor y consumidor, en lucha contra el modelo de globalización capitalista.

Los supermercados someten y explotan al pequeño productor y agricultor con el objetivo de conseguir unos productos cada vez más baratos, pagando  incluso por debajo del precio de coste. No en vano la renta agraria disminuye año tras año. Los campesinos cada vez reciben menos dinero por su producción y los consumidores cada vez pagamos más por estos productos. ¿Quién se beneficia?

En cuarto lugar: Comercio justo no es solo Norte- Sur. La justicia en las prácticas comerciales no sólo debe limitarse al comercio entre países del Norte y del Sur, debemos de reclamar una justicia comercial tanto a nivel internacional como estatal y local y por lo tanto exigir también un comercio justo Norte-Norte y Sur-Sur. Un comercio justo estatal y local implica poner el énfasis en la comercialización de productos locales y de proximidad elaborados por actores de la economía solidaria y defender el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria.

Las grandes cadenas de distribución promueven una agricultura y una producción deslocalizada para conseguir productos tan baratos como sea posible, elaborados en países del Sur vulnerando los derechos ambientales y laborales, para luego venderlos tan caros como puedan. Éstos son los responsables de un consumo de alimentos "viajeros" que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestras mesas: uvas de Chile, peras de Sudáfrica, ternera de Argentina... son productos habituales en los estantes de los supermercados. Éstos no defienden la soberanía alimentaria sino el libre comercio y a través de sus prácticas acaban con la producción y el comercio de proximidad.

A partir de estas consideraciones, ¿qué sentido tiene que los supermercados y grandes superficies vendan productos de comercio justo?

Algunas respuestas
El comercio justo es utilizado por los supermercados y grandes superficies como un instrumento de marketing empresarial y de lavado de imagen. Vendiendo una ínfima parte de sus productos de comercio justo pretenden justificar una práctica comercial totalmente injusta: precarización de la mano de obra, sometimiento del pequeño agricultor, explotación del medio ambiente, promoción de un modelo de consumo insostenible, competencia desleal con el comercio local, etc.

Frente a la pregunta de si hay supermercados buenos y malos es importante señalar que el modelo de producción y comercialización de todos ellos parte de una lógica de mercado que antepone la maximización de sus beneficios al respeto de los derechos sociales y medioambientales. En consecuencia, la lógica de funcionamiento de todos ellos es la misma aunque haya algunos que tengan una mejor estrategia de lavado de imagen que otros.

Ante este escenario es fundamental abogar por un comercio justo que rechace ser un instrumento de marketing empresarial al servicio de multinacionales y grandes superficies. Es necesario un comercio justo transformador y alternativo que tenga en cuenta a todos los actores de la cadena comercial, que trabaje por una perspectiva global Norte-Sur, Norte-Norte y Sur-Sur y que defienda el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria.

¿Un sello para vender más?
Algunas organizaciones de comercio justo del Estado español han apostado por promover un sello de comercio justo, el sello FLO, como estrategia para ampliar el mercado de distribución y venta. Con un sello que establece qué es y qué no es comercio justo, el actor que hasta el momento realizaba una labor de garantía del producto, la tienda de comercio justo, se hace prescindible. La certificación solo es útil para las grandes cadenas de distribución quienes necesitan del sello para justificar la "justicia" en origen de los productos que venden. El sello reduce la complejidad del comercio justo al producto, sin tener en cuenta al resto de actores que participan en la cadena comercial. Multinacionales como Nestlé, Mc Donalds, Starbucks... han empezado a sacar productos y marcas propias de comercio justo con el sello FLO. Vincular estas empresas al comercio justo gracias a uno de sus productos está produciendo una pérdida de credibilidad y de claridad del mensaje que ninguna ampliación prevista del mercado del comercio justo podrá compensar.

Esther Vivas*
*de la Xarxa de Consum Solidari. Ha coordinado, junto a Xavier Montagut, los libros "¿Adónde va el comercio justo?" y "Supermercados, no gracias".

**artículo publicado en The Ecologist, n. 31.



Por Berenjena33 - 30 de Noviembre, 2007, 19:27, Categoría: General
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Acción directa contra la obesidad

x Pilar Galindo - [12.11.07 - 12:17]
La obesidad puede definirse como un exceso de grasa corporal resultado de un balance positivo de energía, es decir, que se ingiere más de lo que se consume en la actividad cotidiana.

Según la “Encuesta Nacional de Salud”, en España, el 40% de las personas mayores de 18 años padecen de sobrepeso y el 15% de obesidad. Mayor gravedad presenta el aumento de la obesidad en la población infantil y juvenil. Debido al cambio de los hábitos alimentarios inducido por la publicidad de las multinacionales, el 16% de nuestros niños entre 6 y 12 años son obesos, cuando hace 20 años lo eran sólo el 4,9%.
La obesidad tiene una repercusión muy negativa en el desarrollo psicológico y la adaptación social de niños y niñas. L@s niñ@s obes@s sufren sentimiento de inferioridad, rechazo y escasa autoestima. También provoca un incremento de mortalidad en la edad adulta por el aumento de diabetes, hipertensión arterial y exceso de colesterol, factores de riesgo de las enfermedades coronarias y cardiovasculares.
La ausencia de actividad física, ver la televisión más de tres horas al día, el consumo de bollería industrial, refrescos y comida "basura", son algunas de las causas de este problema. Si la obesidad infantil se manifiesta o persiste en la segunda década de vida y no se corrige a tiempo, es muy probable que se sufra obesidad en la edad adulta. L@s adolescentes con sobrepeso tienen un 70% de probabilidades de ser personas adultas con sobrepeso u obesas.
Las multinacionales de la comida basura son conscientes del perjuicio que causan a los consumidores, sobre todo niñ@s y adolescentes, pero ante las denuncias que reciben se defienden afirmando que su comida es sana y nutritiva, auque jamás hayan informado de la cantidad de calorías, grasas, sal y azúcares que contienen sus menús. Está demostrado que el consumo abusivo de grasas y azúcares, especialmente las grasas “trans” (aceites vegetales sometidos a un proceso de solidificación para potenciar el sabor y alargar la fecha de caducidad de los alimentos) que componen muchos de los alimentos servidos en sus establecimientos (hamburguesas, refrescos, postres, incluso ensaladas) atentan contra la salud de los consumidores. El Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ramón y Cajal de Madrid afirma: “Los fast food son alimentos que incorporan todos los elementos alimentarios que favorecen la obesidad: grasa saturada, grasa “trans”, un elevado índice glucémico, una alta densidad energética, grandes porciones (promociones 2 por 1) y escasez de fibra, micronutrientes y antioxidantes. La ingesta de calorías en un menú-tipo de comida rápida: Doble cheeseburger, Patatas fritas (french fries), Bebida azucarada (300-500 ml), Postre, 2.200 kcal equivale al gasto de calorías necesario (60 kcal/km) para correr casi una maratón (40 km).”
Criticar la alimentación basura sin cuestionar el modelo alimentario sobre el que se sustenta, es inútil para combatir la inseguridad alimentaria. La forma de alimentación actual, impulsada por la producción y distribución globalizada de alimentos, está generando una epidemia mundial de obesidad que afecta cada vez más a los menores mientras que, en los países empobrecidos, aumenta la cifra de personas hambrientas y desnutridas. La proliferación de carne barata se sustenta en grandes extensiones dedicadas, en los países dependientes, a producir proteína vegetal para piensos que se exportan, en lugar de producir alimentos para su propia población. Para enfrentar la inseguridad alimentaria en su doble cara (hambre y obesidad) debemos apuntar a sus verdaderas causas y prevenir, desde las edades más tempranas, aquellos hábitos alimenticios que perjudican nuestra propia salud y la de toda la población.
Los gobiernos impulsores de la globalización se limitan a garantizar las reglas “democráticas” del mercado. Su defensa de la seguridad alimentaria se reduce a informar de las conductas saludables para que la gente pueda orientarse y elegir los riesgos que quiere asumir “democráticamente” en el mercado. Con ello subordinan la protección del derecho a una alimentación suficiente y saludable para tod@s, a los intereses de las empresas. Las autoridades responsables de la Seguridad Alimentaria, en lugar de asumir su responsabilidad prohibiendo los productos y los anuncios publicitarios que atentan contra la salud y los hábitos alimentarios saludables, evitan responsabilizar a las empresas que comercializan alimentos que han demostrado ser dañinos o que presentan riesgos evidentes. Estos atentados contra la salud pública se justifican invocando la libertad de mercado y argumentando cínicamente que el riesgo cero no existe.
Pero no todo está perdido. Por el contrario, está todo por hacer. La niñez es una etapa en la que es factible cambiar conductas. Es el momento en que se conforman los hábitos, se estructura la personalidad y se pueden establecer patrones que en el futuro serán más difíciles de cambiar. Para prevenir la epidemia de la obesidad hace falta una intervención social activa capaz de modificar las pautas alimentarias impuestas y de enfrentarse con la entrega de la salud alimentaria al beneficio empresarial.

P. Galindo, Grupos Autogestinados de Konsumo de Madrid
Noviembre de 2007

Por Pilar Galindo. Grupos Autogestinados de Konsumo de Madrid - 30 de Noviembre, 2007, 19:24, Categoría: Nutrición
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Exposición "Grandes superficies"

21 de noviembre al 6 de diciembre
Organizada por Ecologistas en Acción y Consume hasta morir con motivo del Día mundial sin compras.
Gratuita. Abierta al público en el horario de la librería.

El 23 de noviembre, Día internacional sin compras, Ecologistas en Acción y una amplia red de grupos y colectivos sociales en todo el Estado español, proponen una apuesta activa por otro modelo de consumo, donde el eje no sea la optimización de los beneficios empresariales a costa de sistemáticas injusticias sociales, la polarización de la riqueza, la dependencia al consumismo y la destrucción de los recursos naturales.

Desde hace ya 15 años, el Día Sin Compra es algo parecido a un día de huelga del consumidor, una operación de boicot no contra un producto o una multinacional concreta, sino contra la sociedad de consumo en general, que promueve un modelo de consumo social y ambientalmente insostenible.

Ambientalmente porque, si el modelo de consumo de los países del norte se extendiera a la población mundial, serían necesarios 3 planetas (con sus materias primas, fuentes energéticas...) para atender tal demanda [1] .

Además, la depredación constante de los recursos supone que, cada dos segundos, se tale un área de bosque natural equivalente a un campo de fútbol. Mientras, la generación de basuras aumenta, de tal forma que hemos pasado de producir, hace 30 años, menos de medio kilo de basuras por persona y día, a los casi 1,5 kg actuales. La mitad, envoltorios y embalajes [2].

Pero este modelo es también socialmente insostenible, porque sólo un 12% de la gente que vive en Norteamérica y Europa occidental es responsable del 60% de ese consumo, mientras que los que viven en el sudeste asiático o en el África subsahariana representan sólo un 3,2% [3].

A través del impacto producido por el creciente uso de materiales de importación utilizados para sostener nuestro modelo de vida, del impacto en el cambio climático de nuestro modelo energético y de los impactos ambientales asociados a las empresas controladas desde España cuando actúan en el exterior, adquirimos una Deuda Ecológica con los países del Sur y ponemos en riesgo el desarrollo de una vida digna y justa en la mayor parte de los países del planeta.

Por si fuera poco, y a pesar del nivel de producción y consumo alcanzados, somos la cultura que ha demostrado más signos de hastío e infelicidad. Esto se debe, en parte, a que se percibe el consumo como una medida del cumplimiento de nuestros proyectos vitales y creemos que para tener éxito social es imprescindible tener un trabajo con el que acceder a un alto nivel de consumo, a pesar de que en realidad ese trabajo no nos satisfaga y nos ofrezca como única solución una semana de “vacaciones a lo grande”.

En realidad, la tercera parte de los consumidores adultos europeos tiene problemas de descontrol en la compra o en el gasto y la mitad de los jóvenes europeos (un 46%) presentan una preocupante tendencia consumista y de adicción a la compra. Por ejemplo, el 28% afirma sin ningún reparo que le gusta “entrar en los Grandes Almacenes aunque no tenga nada que comprar” [4].

Hace falta, pues, otro modelo de consumo. Y el Día sin compras es un buen momento para pensar en ello.

Más información y actividades relacionadas
http://www.traficantes.net/index.php/trafis/libreria/noticias/exposicion_grandes_superficies

Por Librería Traficantes de Sueños - 30 de Noviembre, 2007, 19:22, Categoría: Cine, documentales, libros, relatos
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

El abecé de los Transgénicos. La Comida Terminator

La mayoría del público consumidor es felizmente ignorante de que ha consumido productos genéticamente modificados durante al menos ocho años, y que alrededor de 70% de los alimentos procesados que vienen de Estados Unidos contienen trazas de éstos.

La mayoría del público consumidor es felizmente ignorante de que ha consumido productos genéticamente modificados durante al menos ocho años, y que alrededor de 70% de los alimentos procesados que vienen de Estados Unidos contienen trazas de éstos. Sin embargo, la oposición a los alimentos genéticamente modificados, también conocidos como GM o transgénicos, está convirtiéndose en un movimiento mundial. ¿A qué se debe el alboroto? Echemos un vistazo a la ciencia y la política de estos productos

La ciencia

La ingeniería genética, proceso mediante el cual se crean organismos transgénicos, se basa en las siguientes premisas científicas:
"Las criaturas vivientes transmiten sus rasgos a sus descendientes a través de genes." Cada gen codifica un rasgo particular: el color de los ojos, enfermedades hereditarias o la producción de una hormona.
La ingeniería genética es el proceso en el que los genes son transferidos de una especie a otra, algo imposible en el proceso natural de reproducción sexual. Se habla de transferir genes de peces a plantas, de animales a bacterias o de humanos a cualquier especie no humana.

Los biotecnólogos esperan poder transferir a los cultivos alimentarios rasgos deseables, como resistencia a plagas o valor nutricional incrementado. La biotecnología promete una variedad de productos noveles, como frutas que combaten las caries, céspedes de lento crecimiento o arroz enriquecido con vitamina A para alimentar a los hambrientos del mundo.

¿Son seguros estos productos? Depende de quién responda. El gobierno estadunidense y las compañías de biotecnología aseguran que los productos transgénicos no representan riesgos para la salud pública ni el ambiente, pero la comunidad científica no está cerca de llegar a un consenso.

En 2003, el Panel Científico Independiente (ISP, por sus siglas en inglés), un grupo de 24 expertos de varios países, publicó un informe sobre alimentos GM en el que advierten que estos productos no son seguros y que sus peligros son inherentes al proceso mismo de la ingeniería genética. Según el ISP, manejar genes puede causar la creación accidental de supervirus, secuencias transgénicas que pueden inducir cáncer o acelerar el desarrollo de bacterias resistentes a antibióticos. Más preocupante aún, denunció también un patrón sistemático de supresión y tergiversación de datos científicos adversos a los intereses de la industria biotecnológica.

Los hallazgos del ISP fueron criticados por AgBioWorld, una página de Internet favorable a la biotecnología, la cual refutó punto por punto las conclusiones: ?Hasta la fecha no hay un solo caso confirmado de enfermedad animal o humana asociado con un cultivo transgénico ni tampoco se ha atribuido un solo impacto ambiental negativo de manera creíble a las variedades mejoradas mediante biotecnología.?

AgBioWorld fue creada por Greg Conko, del Competitive Enterprise Institute, un grupo sin fines de lucro, pero alineado a la empresa privada, y por C. S. Prakash, un defensor furibundo de la biotecnología e incansable adversario de todos quienes critican esta tecnología.

Prakash es el moderador de AgBioView, un foro cibernético en el que los ambientalistas y críticos de la biotecnología son rutinariamente comparados con Hitler y con los terroristas de Al Qaeda.

La política

El ISP no se encuentra solo en sus objeciones a los alimentos transgénicos. La Unión Europea mantiene una moratoria de facto contra los productos GM y enfrenta la furia de la administración Bush, la cual ha llevado el asunto a la Organización Mundial de Comercio. Japón y Corea del Sur, importantes mercados de exportación para productos agrícolas estadunidenses, tampoco tienen mucho entusiasmo por comer transgénicos.

El panorama en los países en desarrollo no luce mejor para las compañías de biotecnología. En Brasil hay gran oposición popular a la legalización del cultivo de soya genéticamente modificado; en India y Filipinas, los campesinos han quemado campos enteros de estos cultivos, y en los países africanos al sur del Sahara se han negado a aceptar ayuda alimentaria de Estados Unidos que contenga ingredientes GM. Además, las protestas contra los productos transgénicos forman una parte cada vez más importante del movimiento altermundista.

La oposición está creciendo en Estados Unidos también. Por lo menos 80 condados estadunidenses han aprobado resoluciones que exigen el etiquetado de alimentos GM o que se manifiestan en contra de estos cultivos, incluyendo Denver, Boston, San Francisco y Austin. El pasado mes de marzo, el electorado del condado de Mendocino, en California, aprobó en referéndum una medida contra los transgénicos.

En una encuesta de la fundación Pew Charitable Trusts, en 2001, 65% de los estadunidenses expresaron preocupación sobre la seguridad de los alimentos GM. Otros estudios de opinión han mostrado de manera consistente que la mayoría de los estadunidenses quieren que los productos genéticamente alterados sean etiquetados como tales.

En 1999 la revista Time reportó que 58% de los estadunidenses no comerían alimentos GM si tuvieran esa opción. Pero las mismas encuestas demuestran que la mayoría de los consumidores de ese país no saben que ya están comiendo transgénicos, pues consideran que tales productos son un asunto futurista. Los resultados de estas encuestas son consistentes con otras similares realizadas en otras partes del mundo.

¿Cómo es que ni los consumidores estadunidenses ni los importadores de productos agrícolas de Estados Unidos fueron informados de que estaban comiendo alimentos biotecnológicos? Porque la ley estadunidense no requiere que los productos transgénicos sean etiquetados. ¿Y la prensa? Bien, gracias. Cuando los alimentos y productos transgénicos agrícolas fueron introducidos al mercado en 1996, la prensa comercial no dijo nada. El gobierno de Estados Unidos no realizó declaración alguna sobre su impacto ambiental ni celebró audiencias públicas para recoger el sentir de la ciudadanía.

"Que la mayoría de la gente no pueda entender la ciencia detrás de los alimentos genéticamente alterados es un hecho dado", dice Marion Nestle, profesora de nutrición de la Universidad de Nueva York, en su reciente libro Safe Food: Bacteria, Biotechnology and Bioterrorism, "pero cualquier persona, versada en ciencia o no, puede percibir si los procesos políticos democráticos están funcionando cuando se toman decisiones sobre estos alimentos".

Nestle argumenta que la seguridad de los alimentos es un asunto tan político como científico, y que, por tanto, los problemas de seguridad alimentaria requieren de soluciones políticas. Siguiendo esa misma línea, los defensores de los derechos del consumidor sostienen que el etiquetado de productos GM les daría la última palabra a los consumidores y no a la industria.

El caso starlink

En septiembre de 2000, Genetically Engineered Food Alert, una coalición de grupos ambientalistas y de defensa del consumidor, anunció un descubrimiento: las tortillas de marca Taco Bell que se vendían en los supermercados Safeway contenían trazas de starlink, una variedad de maíz GM que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) había considerado no apta para consumo humano.

Si estaba contraindicado para humanos, ¿por qué fue sembrado? Porque el creador del maíz starlink, la empresa europea Aventis, aseguró a las autoridades que se usaría únicamente para alimentar animales. Pero cualquier granjero pudo haber dicho que segregar el starlink "o cualquier otro tipo de maíz" del resto de la cosecha nacional era prácticamente imposible.

En palabras de Marion Nestle, "la pregunta de cómo se metió el starlink en la cadena alimentaria humana no es la pregunta que se debe hacer. La verdadera pregunta es cómo hubiera sido posible mantenerlo afuera".

Trazas del starlink aparecieron más tarde en cientos de productos de supermercado, causando el primer retiro de un producto GM en la historia. Los oponentes de la biotecnología están seguros de que no será el último. A pesar del retiro, este maíz sigue registrándose en las exportaciones de Estados Unidos, y en 2001 Aventis admitió que el starlink había comprometido la pureza de 430 millones de bushels de maíz (Un bushel es una medida de volumen que no tiene traducción ni referente en español. Equivale a 1.2 pies cúbicos.)

Unas 40 personas presentaron reacciones alérgicas al maíz que, dicen, estaba contaminado con starlink. Pero la industria, la FDA y los centros para el control de enfermedades declararon que no había evidencia para asociar el starlink con esos casos de alergia.

Para los críticos de la biotecnología, sin embargo, la alergenicidad del starlink no es el punto principal. Ellos quieren saber por qué apareció donde no debería estar. Y si eso era prácticamente inevitable, ¿entonces por qué se sembró? Y, ¿por qué averiguamos a través de grupos activistas y no de las agencias reguladoras, que han sido encargadas por la ciudadanía a monitorear, lo que está en los anaqueles de los supermercados?

Inmigrantes ilegales de EU a México

En 2001 el maíz GM apareció también en un lugar donde no se suponía que estuviera: México. En ese año, Ignacio Chapela y David Quist, investigadores de la Universidad de California, reportaron en la revista Nature que habían encontrado maíz GM en Oaxaca. ¿Cómo llegó allá si el gobierno mexicano prohibió la siembra de transgénicos en 1998? Todas las hipótesis apuntan a la misma conclusión: no existe una verja lo suficientemente alta para mantener afuera las semillas y el polen transgénicos.

"Se trata de contaminación en el centro mismo de origen de un cultivo de importancia mayúscula en la alimentación mundial; la contaminación se puede extender no sólo a los maíces nativos y criollos, sino a sus parientes silvestres", declaró Silvia Ribeiro, del Grupo ETC. Este flujo genético "es contaminante y degrada uno de los mayores tesoros de México", sostuvo.

Los defensores de la biotecnología han tratado de minimizar la importancia de este desarrollo, declarando que no se trata de contaminación, que no perjudicará al maíz mexicano, y hasta han argumentado que es una aportación positiva al patrimonio genético del grano. Sin embargo, los críticos responden que tales declaraciones y argumentos son completamente insensibles.

"¿Podría la industria realmente estar diciendo que los ciudadanos no tienen derecho a decirle "no" a una tecnología que ofende sus puntos de vista sobre la vida y los alimentos y, además, levanta preocupaciones sobre la calidad de vida, salud y ambiente?"

Los casos del starlink y de México son particularmente preocupantes a partir de los planes que tiene la industria de biotecnología de introducir lo que llama "pharm crops" o "biofarmacéuticos". Estos cultivos, que incluyen maíz, soya, arroz y tabaco, producirán fármacos y químicos industriales en sus tejidos, como hormonas de crecimiento, agentes coaguladores, vacunas para humanos y para animales de granja, anticuerpos humanos, encimas industriales, anticonceptivos y hasta drogas para inducir el aborto.

¿Qué pasará si estos cultivos entran accidentalmente a la cadena alimentaria humana, como el starlink? ¿Y si el polen o las semillas de maíz biofarmacéutico acaban contaminando los centros de diversidad biológica del mundo? El Instituto Edmonds, de Estados Unidos, advierte que ?las consecuencias serían aún más difíciles de detectar y medir que las asociadas a las variedades de cultivos GM que son más familiares, y podrían escalar al punto en que los problemas ahora familiares podrían comenzar a quedarse pequeños por comparación?.

La semilla terminator

Las empresas de biotecnología aseguran que podemos descansar tranquilos, pues han encontrado la manera idónea para poner fin a la contaminación genética: una tecnología para hacer que las semillas generen plantas estériles.

Pero tales semillas, conocidas por los detractores de la biotecnología como semillas suicidas o terminator, forzarán a los agricultores a comprarlas todos los años. Desde el comienzo de la historia, los agricultores han guardado e intercambiado semillas, una práctica vital para mil 400 millones de agricultores de subsistencia el Tercer Mundo. Con la industria semillera consolidándose rápidamente y bajo el control de los gigantes corporativos, como Monsanto y Dupont, los agricultores se verían sin más opción que aceptar semillas terminator.

Activistas de todo el mundo han expresado su repudio a esta tecnología. "Se trata de una tecnología inmoral, que roba a las comunidades su derecho milenario a guardar semillas y su papel de mejoradores de plantas", dice Camila Montecinos, del Centro para Educación y Tecnología de Chile. "No existe ninguna ventaja agronómica para el campesino. El único objetivo es facilitar el control monopólico y el único beneficiado es la agroindustria. Esta es la bomba de neutrón de la agricultura", agrega.

Aparte de las objeciones políticas y éticas, ¿qué pasará con los pájaros, insectos, hongos y bacterias que las consuman? ¿Quién podrá asegurar que tendrán las mismas propiedades nutritivas que las semillas normales? ¿Serán aptas para el consumo humano? La bióloga Martha Crouch, de la Universidad de Indiana, advierte que esta tecnología puede tener efectos ambientales desastrosos. ?Estoy segura de que habrá otros problemas que nadie puede prever o imaginarse. A mi juicio, los problemas biológicos potenciales que presenta la tecnología terminator son pequeños en comparación con sus ramificaciones económicas, sociales y políticas?, dice en un informe.

Con las semillas terminator vienen también las llamadas "semillas traidoras", que permiten la activación o desactivación de rasgos genéticos. Esta técnica hace concebible que se vendan semillas para producir plantas que morirán a menos de que reciban dosis de algún antídoto, que podría ir convenientemente mezclado con algún agrotóxico producido por la misma compañía.

En su libro El siglo ETC, el canadiense Pat Mooney advierte que "en un mundo en el que un puñado de empresas trasnacionales domina la biotecnología agrícola, en el que el terminator es la tecnología de plataforma sobre la cual se emprenden todos los experimentos de mejoramiento biotecnológico, no es difícil creer que las empresas o los gobiernos usen la tecnología para imponer su voluntad".

* Carmelo Ruiz Marrero es periodista puertorriqueño, catedrático del Instituto de Ecología Social y becario del Programa de Liderato Ambiental y la Sociedad de Periodistas Ambientales.

http://www.ecoportal.net/contenido/temas_especiales/transgenicos/el_abece_de_los_transgenicos_la_comida_terminator

Por ECO PORTAL.NET - 30 de Noviembre, 2007, 19:19, Categoría: El Bicho
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Sale a la calle la 2a edición de "Supermercados, no gracias"

El libro “Supermercados, no gracias” (Icaria editorial, 2007) llega a su 2a edición. La publicación, coordinada por Xavier Montagut y Esther Vivas, tiene por objetivo analizar el impacto de la distribución moderna (supermercados, hipermercados, cadenas de descuento...) en el campesinado, el medio ambiente, el ámbito laboral, el modelo de consumo, el comercio local...

La publicación, la vez, pretende presentar las principales empresas que dominan el sector y su evolución actual. La obra incluye  un apartado dedicado a las resistencias a este modelo de distribución y las alternativas que se proponen desde los diferentes movimientos sociales.

La 2a edición del libro llega después de que en pocos meses  se agotaran  los ejemplares de la 1a edición y se  realizaran varias presentaciones  de la obra así como numerosas reseñas en diferentes medios de comunicación. “Supermercados, no gracias”  es el primer libro que en el Estado  español  realiza un análisis exhaustivo de los principales actores de la distribución moderna, de sus impactos y de las alternativas que se plantean. A pesar de que en otros países, especialmente en el mundo anglosajón, existe una amplia bibliografía sobre este tema no pasa lo mismo en el Estado.

http://www.xarxaconsum.net/index.php?option=com_content&task=view&id=401&Itemid=203

Por Xarxa de Consum Solidari - 30 de Noviembre, 2007, 19:09, Categoría: Cine, documentales, libros, relatos
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (1)

La dieta del Che en Bolivia

 Al llegar cerca de la finca detuvimos las máquinas y una sola llegó a ella para no atraer la sospecha de un propietario cercano, que murmura la posibilidad de que nuestra empresa esté dedicada a la fabricación de cocaína.Pasamos toda la noche cocinando puerco y locro: no rindió la jornada lo esperado y salimos cansados, ya de día.                               

El  diario del Che en Bolivia 

 

 Un grafómano apolíneo. Al leer El diario del Che en Bolivia, como hemos hecho muchos durante el mes de octubre, nos salta a la vista, en zoom, la mano del revolucionario argentinocubano, ¿un guerrillero con dedos de filósofo y uñas de poeta? Podemos contemplar, desde esa proximidad, el pulso del escritor que saca un poco de tiempo al final del día —tantas veces descrito como una marcha continua del soldado— para organizar un poco, en un buen párrafo, la realidad guerrillera, una reflexión que el jugador de ajedrez, siempre apolíneo, necesita. Para Ernesto, la escritura del Diario fue una cuestión de rigor: el orden ante el caos, la disciplina ante la errancia. El Che estuvo marcado por la lealtad al calendario, al reloj, un día sobre el otro, con esta excepción, sin embargo: el 15 de mayo, único día en su aventura boliviana en que se resistió a escribir la faena guerrillera en un párrafo bien esculpido. En vez,  el Che despachó atípicamente el 15 de mayo en una oración con tres palabras: Día sin novedad.

 

Para fotografiar con la pluma el grueso del día —absorbido por la lenta preparación revolucionaria— y dejar constancia del avance guerrillero, el Che no tenía que escribir mucho. En aquellos días de nomadismo guerrillero, mayormente a pie o a pelo, pendiente siempre al enemigo, al agua y a la comida, tanteando con un mapa en la mano la correspondencia, no siempre fiable, entre la cartografía y la realidad —muchas veces desorientado— la faena típica de un día se dejaba atrapar en un párrafo bien centrado, por lo general robusto. Poder de síntesis, el revolucionario grafómano tenía buen pulso teleológico —bien enfocado, siguendo al dedillo las huellas del soldado—por lo que sintetizaba una jornada de ajetreo guerrillero en la selva boliviana, una geografía llena de sorpresas que nadie dominaba, con elegancia, claridad y precisión. ¡Mano firme y límpida! La del Che, además, tenía aplomo, una sola determinación. En un párrafo centrado, nítido, al final del mes, el Che trazaba, como buen contable con caligrafía de médico, una síntesis de la guerrilla en el difícil y lento proceso de generar —lo que no pasó— una revolución. La escritura emblemática del Diario es el párrafo robusto, una entidad que no tiene que ser extensa para ser sustanciosa; nunca la oración de tres palabras: Día sin novedad.

 

En el Diario, la escritura del Che se reproduce en un fluir de párrafos coordinados que van armando una dirección con gravedad propia; una escritura en la que sólo lo imprescindible es necesario, pues el trayecto puede ser largo y el tiempo, a pesar de todo, corto. Como la propia guerrilla, la escritura del Diario se va armando poco a poco, hasta que un 7 de octubre, de golpe y porrazo, termina sin más.

 

Entre el hambre atroz y la comida opípara. La comida es una preocupación constante en el Diario: inmanencia total, sin ella, y sin el agua, no hay guerrilla ni revolución. Al segundo día de haber llegado a la región del Ñancahuazu, el 8 de noviembre de 1966,  el Che apunta que se han hecho los arreglos necesarios para comprar puercos y gallinas. Como líder indisputable del proyecto boliviano, liderato que no estuvo dispuesto a compartir, al Che le tocó pensar en la comida todo el tiempo que estuvo peleando; también le tocó orquestar la disciplina, una solidaridad alrededor de la boca y la panza, de modo que ningún guerrillero osara comerse, como pasó, la ración del otro. Entre la búsqueda impostergable de alimentos, la atrocidad del hambre y el atracón ocasional, el Diario traza un perfil de la dieta del revolucionario en el ámbito boliviano en el cual, curiosa y paradójicamente, la papa no desempeñó el protagonismo culinario que, como tubérculo andino, cabría esperar. Esto resulta interesante: mientras que al principio del diario el Che escribe que ha visto una planta de marihuana, no es sino en la última entrada, el 7 de octubre, que hace referencia a un sembrado de papas: Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casa cerca, pero sí sembradíos de papas regadas por acequias del mismo arroyo. En el resto del Diario, hay dos referencias adicionales a la papa: cuando le compran papas a un campesino el 16 de abril y la importante noche del 6 de junio, en la que los guerrilleros se pasaron cocinando puerco y locro.

 

En el Diario, la comida crea un campo semántico dinámico, al centro del cual está la voluntad del sujeto que vela por la continuidad del cuerpo, una responsabilidad que, como médico y como líder guerrillero, se adjudicó el Che, quien, además, ahora como filósofo, se encargó de imponer una ética socialista de la comida, disciplina a la que, por supuesto, se sometió él mismo. No hay en el Diario muestras de que el Che abusara de sus privilegios políticos y filosóficos —en los que sí se sabía superior a los demás— para meterse en la boca y en la panza más de lo que le correspondía como biología con hambre. Desde esa ética, que es a su vez silenciosa pero inevitablemente cristiana —¿quién duda a estas alturas de que el Che haya sido un Cristo?— el Diario inscribe la comida en el universo de la guerrilla, en el cual es imprescindible contar con una estrategia y una ofensiva. En cuanto a la primera, la comida, como las armas y las municiones, se debe esconder —en este caso, encuevar— estratégicamente en los alrededores del espacio sitiado, para recurrir a ella en casos de emergencia. En cuanto a la ofensiva, la comida se consigue mediante la expropiación, el saqueo, la compra y la caza o la pesca. Sería fácil argumentar que el Che, a quien nunca le faltó el dinero en Bolivia —aunque pasó hambre— prefería, a veces burlándose de la ética capitalista, pagar por la comida; pero tenía claro que en la realidad liminar guerrillera era legítimo expropiar y saquear. Desde la esfera militar, el Diario proyecta esta metarrealidad culinaria: en tiempos de guerrilla, todo se vale, la carne de caballo o la de buey medio podrida, los monitos, los pajaritos, incluso, cuando arrecia la sed, uno se toma hasta los orines. Por eso, cuando se da fortuitamente la ocasión, el guerrillero se transforma en el más agradecido gourmet: una boca grande abocada al sabor y a la cantidad. ¡Qué bueno y oportuno el atracón de fricasé de gallina con arroz!

 

Como un campo semántico dinámico, la comida moviliza también en el Diario una dimensión (mínimamente) estética, que en este caso es, por supuesto, literaria. La comida requiere una escritura imprescindible, precisa y dinámica, que nombre y modifique la realidad del banquete sorpresivo —el máximo furor del cuerpo disciplinadamente revolucionario— con un adjetivo que se encargue tanto de la cantidad como del sabor. En la escritura del Diario, ese adjetivo es opíparo, un término que el Che usa también como adverbio: comiendo opíparamente. A pesar de la disciplina inquebrantable, de la sensibilidad apolínea del Che, tan ajena al achispamiento de los sentidos que ondea el hedonismo zurdo de Michael Onfray, el guerrillero paradigmático sólo se suelta, quebrando la disciplina espartana, cuando se trata de una cena opípara, más la excepción que la regla en la dieta del soldado. Fuente del mayor hedonismo que se permite el Che en Bolivia, la experiencia del banquete inesperado, una alegría individual porque es también colectiva, surge como el único placer que el revolucionario le permite al cuerpo, una materialidad bastante sufrida —por el hambre, la enfermedad, el cansancio— a lo largo de la guerrilla. En el Diario hay pocas referencias directas al tabaco, el café o el mate, compañeros míticos del soldado, y ninguna al alcohol, como si al Che le doliera más la ausencia de tinta —de la que sí escribió el 19 de septiembre— que la falta de tabaco, café o mate, de los que casi no escribió nada. ¿Había dejado de fumar el Che? ¿Nunca había alcohol —chicha—en las cocinas que saquearon como parte de la brega guerrillera?

 

Antes y después del 15 de mayo. Único día en el que el Che abdicó, por las razones que fueran, a meter el día en un párrafo autosuficientemente robusto, claro y prístino, por lo que redujo el día a esta oración de tres palabras, Día sin novedad. El 15 de mayo es por eso mismo el día más paradójicamente novedoso de todo el Diario: el único día en que no pasó nada digno de anotar, cuando la rutina guerrillera, muchas veces aludida en otras de sus entradas, deja al revolucionario sin palabras, un silencio que no parece lógico en el esquema narrativo del diario, donde el Che siempre tiene algo que escribir, no importa cuán rutinario sea el día. ¿Qué pasó ese 15 de mayo para dejar abruptamente en seco, en blanco, al revolucionario de mano constante y firme? ¿Por qué no hizo ese día ninguna reflexión el filósofo político?

 

El 14 de mayo es un día interesante desde el punto de vista de la comida, pues acontecen cuatro eventos importantes en la dieta del revolucionario. Primero, el filósofo necesita subrayar —a gritos, lo que el Che llama descargarse— los principios de la ética culinaria socialista: Antes de salir reuní a todo el mundo y les tiré una descarga sobre los problemas confrontados; fundamentalmente, el de la comida, haciendo críticas a Benigno, por comerse una lata y negarlo; Urbano, por comerse un charqui a escondidas y Aniceto por su afán de colaborar en todo lo que sea comida y su renuencia a hacerlo cuando se trata de otra cosa. Segundo, ese día se esconde una cincuentena de jocos [calabazas con cáscara dura] y dos quintales de maíz desgranado. Tercero, el guerrillero participa desde la primera persona del plural en la tarea de recoger frijoles; finalmente, en una casa abandona bien surtida que no dudan en saquear, preparan un sabroso fricasé de gallina con arroz, una cena opípara. Como de costumbre, el Che no escribe nada sobre las bebidas y la fuma.

 

El 16 de mayo es también un día interesante desde el punto de vista de la comida, pues acontecen dos eventos importantes en la dieta del revolucionario. Primero, ¿como consecuencia del opíparo fricasé de gallina con arroz?, un ataque de cólicos ataca al Che al iniciar la marcha; entre vómitos y diarrea, le dan una demerol que le corta el flujo líquido por la boca y por el culo, aunque le hace perder la conciencia y por eso mismo el control involuntario del ano: cuando me desperté estaba muy aliviado pero cagado encima como un niño de pecho. Me prestaron un pantalón pero sin agua, hiedo a mierda a una legua. El Che pasó todo el día adormilado, tirado en una hamaca, y, sin embargo, se dio cuenta de que la dormidera del cuerpo drogado, cagado y débil no era la más peligrosa. Por eso, ese mismo día anotó que había recibido un mensaje que corroboraba una pérdida del sentido mucho más importante: estaban aislados.

 

Si el 15 de mayo el Che decidió no escribir más de una oración con tres palabras en su diario, porque se encontraba en el proceso de descomponerse del estómago, gestando la descarga diarreica del 16, desde la que, a pesar de la cagada y de la pérdida de la razón, escribió un párrafo típico, entonces tendríamos que concluir que la comida, antes de reventar por arriba y por abajo transformada en veneno, pudo lo que no logró ni el asma, ni el hambre, ni el dolor físico; lo que logró cinco meses después la muerte: silenciarlo.


La dieta del revolucionario. Como buen comensal argentino, el Che tendía hacia la carne, pero se manejaba bien entre la diversidad culinaria latinoamericana: ¿cómo no conectar su proclividad por el arroz y su uso del término guineo, con su cubanía adoptiva? Si es necesario hacer la revolución en Bolivia comiendo carne de caballo y de mono, se hace; por eso, de haber sido necesario, el Che no habría dudado en un caso de vida o muerte en subir el otro peldaño, el que lleva al carnívoro en una situación límite al umbral del caníbal. El hambre, como ha dicho recientemente Santiago Alba Rico, lo sabemos, disuelve todos los lazos sociales e impone el canibalismo. Por otra parte, el Che parece en el Diario como un argentinocubano de garganta seca: ni la mateína ni la cafeína parecerían formar parte de la rutina guerrillera, aunque el Che hace alguna referencia al mate y al café. Sólo el agua le preocupaba. Abstemio, ni la fuma, tan emblemática del revolucionario, se mereció una oración. Tampoco hizo referencia al otro tipo de comida —el sexo— ni especificó quién cocinaba las comidas opíparas.

 

Aunque el Che le metió el diente a todo lo que tuvo al alcance —venados, pava, pescados de río, puercos, monos, cotorras, palomas, palmitos,  loritos, pajaritos, leche, arroz con mejillones, mote con carne, urina, gavilanes, caballos, yuca, jocos, zapallos, pan, cacaré, sopa en sobre, carne enlatada, charqui, perdiz, maíz tostado y crudo, latas de cebolla, azúcar, café, manteca, frijoles, guineos, sopa de maní, hochí, buey, locro, fricasé de gallina, chivo, papas— el plato más interesante en su experiencia boliviana fue uno que no se comió, un plato metafórico e interesantemente paradójico o quizás poético. El 2 de junio, en pleno ajetreo de matar y descuartizar a un chancho, pasó un camión con dos soldaditos y unos turriles; el Che procesa la situación y enseguida produce esta metáfora: así desprevenidos como estaban esos soldaditos, el Che y su gente los habrían podido matar —un bocado fácil— pero no lo hicieron, porque esa noche había algo más importante en la agenda del revolucionario asceta: holgorio y puerco.

 
LQSomos. Francisco Cabanillas. Noviembre 2007

Bowling Green State University

Más artículos del autor

 

Cuarenta años, “Che” símbolo de libertad
http://www.loquesomos.org/lacalle/AniversarioChe/AniversarioChe%20.htm

Por LQSomos - 1 de Noviembre, 2007, 19:46, Categoría: General
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)




<<   Noviembre 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

A inicio
amasandok@gmail.com
Página principal

Alimentación, pensamiento, justicia...
Amasnado LQS
Amigos de la Tierra
Compañero Ricki
Fruta siempre fresca
Guia Miguelin
Hortalizas y verduras
No te comas el mundo
SINALTRAINAL
Stop Burguer King
TRANSGENICOS al Dia
Xarxa
ZoomBlog

Blogs amigos
All exercise of authority corrupts"
Amigo G@lileo
Carretera y Manta
Compa Carmen
EL BLOG DE KEVIN VÁZQUEZ
Fonda Alchol & Humo
Libertad Siete
Mondo Brocco
Zeltia

Contacta con nosotr@s
amasandok@gmail.com

 

Blog alojado en ZoomBlog.com