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22 de Febrero, 2006


Lo que Einstein le contó a su cocinero II

De Robert L Wolke
 Edimar editores

¿Cree que el bicarbonato de sodio absorbe los olores de la nevera; que los
huevos de doble yema albergaban polluelos gemelos; que los plátanos
contienen más calorías cuanto más maduros y dulces están; o que las
vieiras gigantes se pescan a mano?... ¿Se ha preguntado alguna vez por qué
se cree que el queso para untar proviene de Filadelfia; si el helado que
compra tiene más de un 50% de aire; cómo se puede enfriar una bebida con
hielo sin que se le diluya; por qué nos hacen llorar las cebollas; o por
qué son mejores los hornos de ladrillo para hacer el pan y las pizzas?...
Con el mismo lenguaje claro, didáctico y desenfadado que convirtió su
primer Lo que Einstein contó a su cocinero en un éxito de ventas, Robert
L. Wolke aúna en este segundo volumen la autoridad del científico con la
claridad y el ingenio de un profesor ejemplar. Una vez más, consigue
hábilmente salvar las distancias entre el químico y el cocinero, así como
acercar de manera magistral ambas disciplinas a toda aquella persona que
simplemente siente curiosidad por el mundo que le rodea. Si nos lo podemos
pasar bien con la alimentación y la cocina, también podemos y deberíamos
hacerlo con la ciencia. Gracias a su fino humor y a su aguda ironía,
Robert L. Wolke logra hacernos disfrutar tanto de una cosa como de otra
desde la primera hasta la última página. La calurosa acogida del primer
volumen de Lo que Einstein le contó a su cocinero y el infinito campo que
la alimentación abre a la investigación científica han llevado al autor a
escribir esta segunda entrega. Tal vez el lector se pregunte qué motivos
llevan a un profesor de química a escribir sobre alimentación. Tan sólo
uno: la buena mesa despertó su curiosidad desde el primer contacto que
tuvo con ella, que no fue en el regazo de su madre, sino bastante más
tarde, a lo largo de su época universitaria. Durante más de siete años,
Robert L. Wolke escribió una columna quincenal llamada "Food 101" en The
Washington Post y aprendió a detectar qué es lo que necesitan saber los
cocineros. En su libro responde con un lenguaje cotidiano y sencillo a más
de 150 preguntas que le formularon lectores de todo el mundo. Para
satisfacer su curiosidad, ha añadido un apartado llamado "Ciencia al
margen", que complacerá a aquellos que solicitaban explicaciones más
técnicas. No es un privilegio frecuente para un autor estar en contacto
directo con una parte de sus lectores y poder escribir teniendo en cuenta
sus necesidades y preocupaciones, cosa que representa uno de los grandes
aciertos de esta obra. A diferencia del libro anterior, que se centraba en
alimentos concretos como el azúcar, la sal y las grasas, el presente
volumen divide los alimentos en ocho categorías principales: bebidas,
productos lácteos y huevos, hortalizas, frutas, cereales y carbohidratos,
pescados y mariscos, carne, y hierbas y especias. A continuación, el
lector encontrará un capítulo dedicado a los utensilios de cocina y,
finalmente, una serie de añadidos destinados no tanto a satisfacer el
paladar del sibarita como la curiosidad del lector. Lo que Einstein le
contó a su cocinero 2 es, sobre todo, un ameno compendio de información
verdaderamente imprescindible, que hará que quienes lo lean consigan ser
mejores compradores, cocineros y comensales. Completan el libro más de 35
recetas elaboradas por la profesora y crítica gastronómica Marlene
Parrish. Con ellas, el lector podrá poner en práctica los nuevos
conocimientos adquiridos y saborear el resultado.

Sobre el autor:
Robert L. Wolke es profesor emérito de química de la Universidad de
Pittsburg (Estados Unidos), donde lleva a cabo proyectos de investigación
en los campos de la física y la química. Su sección en el periódico The
Washington Post, "Food 101", ganó el premio de la Fundación James Beard a
la mejor columna periodística y el premio de la Asociación Internacional
de Profesionales de la Cocina Bert Green al mejor artículo periodístico
sobre alimentación. También es consultor de ciencia de la revista Cook's
Illustrated Magazine. Educador y conferenciante, Wolke es muy conocido por
su capacidad para facilitar la comprensión y el disfrute de la ciencia.


Por Calabacín - 22 de Febrero, 2006, 16:00, Categoría: Cine, documentales, libros, relatos
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Los monocultivos del hambre

Ernest Cañada

La historia muchos países del sur, desde los tiempos de la colonización hasta la actualidad, ha estado marcada por la producción para la exportación. Nicaragua es un ejemplo más, tal vez paradigmático, de este modelo basado en los monocultivos. Algodón, plátanos, azúcar, café, son algunos de los principales productos que han marcado la historia de este pequeño país centroamericano. La imposición de este modelo de producción, al servicio de los intereses de las grandes compañías transnacionales y de las oligarquías locales, ha supuesto la vulneración de la soberanía alimentaria del pueblo de Nicaragua y ha tenido consecuencias gravísimas para las condiciones de vida y salud de sus trabajadoras y trabajadores, así como en el medio ambiente. Frente a este modelo, desde las organizaciones campesinas, se plantea la soberanía alimentaria como una estrategia alternativa, basada en la defensa de la economía familiar campesina y en la producción de alimentos para mercados locales y nacionales. En este contexto el consumidor urbano puede ser un aliado estratégico, aunque el debate sobre el consumo responsable y el comercio justo no deja de ser contradictorio...

 leer más: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=27177

Por rebelion.org - 22 de Febrero, 2006, 15:58, Categoría: El Bicho
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